Ha llegado el momento de las grandes verdades.
El comentario de Joan al penúltimo artículo me ha hecho reflexionar. Joan, que sé que me aprecia, me decía que me volviera pal pueblo, que aquí se me ve muy triste. Quisiera responder que es mi natural, ya de por sí melancólico. En algunos momentos ha podido no parecerlo. Joan nunca ha entendido por que me volvía a casa a las tres que es cuando cierran los bares de Sant Boi, ni por que digo cosas como que donde hay sexo hay amor ni puede explicarse por que la idea de que no me voy a casar nunca y que jamás voy a tener descendencia me desagrada.
Mi natural, que es así.
Digamos melancólico, apesadumbrado, reflexivo. Intento huir, ya lo he dicho alguna vez. Intento huir de mi mismo, pero allí donde voy estoy yo, no hay manera. A veces lo consigo, no se crea usted. Alguien o algún lugar consiguen despistarme, y me refugio allí –felizmente agazapado- para no encontrarme. Luego siempre pasa algo: cambio de destino, caminos que se separan, mujeres a las que nunca más abrazaré mientras siento como duermen en mis brazos, en la penumbra de la habitación de noche. Generalmente lo tomo a bien, entusiásticamente, diría. Hay que cambiar antes de volver a encontrarse, uno no deja nunca de huir. A eso le pones una etiqueta con el membrete “estoy buscando mi lugar en el mundo” y queda hasta bien. Es una buena excusa, la gente lo entiende, y hasta lo valora como un signo de inquietud, algo muy bien visto –en plan alternativo- en estos días de hipotecas, préstamos crediticios y ponimientos (¿ponencias?) de huevos.
Por lo demás el resto es un escenario, soy plenamente consciente de ello. A veces me digo, y así se lo repito a quien muestre el menor mohín de querer escucharme, que yo busco el escenario adecuado. Pero olvido que un escenario es solo cartón piedra y papel pintado, con algo de atrezzo por el medio. Lo que cuentan son los actores interpretando la obra. Lo que importa es la actitud.
Me moló mucho la película Abre los ojos, y me acuerdo muchas veces de ella. En el momento en que están en la azotea de aquel edificio y el francés raro le dice que todo era un sueño, pero que si quiere puede volver a soñar sabiendo, ojito, sabiendo que es un sueño, y construirlo a su gusto. Ideal de la muerte, o sea, yo no hubiera saltado. La vida es un poco igual: hace falta actitud, hay que saber soñar bien.
Hasta aquí este ejercicio de conmiseración tan mío –lo habéis leído otras veces en otros post, siento repetirme- me está quedando muy bonito y muy fino, para qué decir lo contrario. Y es que la conmiseración mola miserablemente, no te empachas nunca, y te da algo sobre lo que pensar cuando no tienes nada que hacer, es más, se parece mucho a un trabajo full time. Fastidioso pero cierto. Luego me pongo delante del ordenata y lo escribo así en plan metafórico – meditabundo.
El lector de este blog que se haya quedado satisfecho con lo que se ha explicado hasta aquí puede dejar de leer. Nos vemos en el siguiente post, que prometo que será más dicharachero y mundano.
Para el que pretenda seguir leyendo diré que me preocupa que todo esto que he escrito solo sea cierto a medias. Por que para empezar, tampoco es para tanto. Sospecho, y no quiero acabar de confesarlo por que me toca aceptarlo yo mismo, que lo que escribo aquí está amañado, deformado, difuminado y algo desnaturalizado. Claro, vosotros lo leéis –la cual cosa agradezco- y todo esto forma una imagen un tanto patética. Pero este es mi diario, así expuesto en la red, pero mi diario al fin y al cabo. No falseo nada, pero me pongo melodramático a veces en exceso, sobre todo porque al tren del desconsuelo si subes no es tan fácil bajar. Y sobre todo importa la selección, por que tiendo a escribir más sobre esto que sobre otras cosas. For example, hoy he salido con otros profes y tal. Coral Gables –maravilloso- bar irlandés con música en vivo, rubias que parecen modelos, tres pintas de Guiness... ¿Pensaba escribirlo en el blog?
Pues no.
¿Miami es ese lugar inmundo, inhumano y selenita que reflejo en mis artículos? En fin, es una ciudad americana, que más quieres. Las calles son carreteras flanqueadas de palmeras, no se puede vivir sin coche, no he follado con quinientas cubanorras cachondas que te llaman papito ven a mi en el cúlmen del polvo, y para pillar un bar decente hay que conducir una hora, eso si encuentras alguien con quien salir. Ah, y en el canoso se curra un huevo. Pero no sé si es que me acostumbro, o que ciertamente no estoy tan tan mal. Hay días en que hasta me siento satisfecho de mi trabajo, los niños no son tan malos, y paso las tardes relajadamente. Y en Peñarroya creo que no hubo un solo día en que cuando me despertaba por las mañanas no pensara muy seriamente si realmente valía la pena ir a currar o podía inventarme algo para escaquearme. Que era un lugar horrible, pero me apañé como pude: me pasaba las tardes fumando porros, leyendo y sobando. Luego venía la novia y veíamos una peli del video-club, hala. Podría ser mejor. Pues sí, y mucho. Eso es lo que me jode. Sinceramente, ya lo habréis notado, Miami no es lo que esperaba. Muchas ilusiones hechas añicos, defraudadas. Ahora estoy recalculando la posición, como hacen los GPS, y bueno, ahí estamos, esto es lo que hay, por lo menos no estoy estancado en el secarral cordobés. Cien dólares en la cuenta... bueno, me he visto otras veces en las mismas, sospecho que nunca voy a tener mucho más, así que...
En cuanto a lo de volver al pueblo, amigo Joan, en estos años de exilio andaluz y ahora americano veces he pensado que quizás molaría, pero realmente no me convence. Además, simplemente no puedo. Que ya digo que de poder, dudo que lo hiciera, pero no puedo. Uno casi siempre tiene lo que quiere, y yo tengo el exilio en forma de puesto de funcionario de la Junta de Andalucía. La idea no me disgusta del todo. A veces pienso en descansar por fin, casarme, hipoteca y piso frente al mar. Pero la vida es corta, y si me quedo en algún lugar por mucho tiempo pienso que se me va de las manos. Yo no sé como lo ves tú.
Además, no quiero volver así. Me jode mucho pensar que voy a volver de mi experiencia americana sin pena ni gloria ni princesa azul y recordar mi aventura como una locura de la juventud. Y además ya sabemos que el alquitrán del camino embriaga más que el dulce vino del hogar.
Veamos que pasa, por ahora es importante que no se me haga mucho caso, pero estoy pensando en estas posibilidades para el futuro:
- Quedarme, pero bien. Viviendo en Coconut Grove o Coral Gables (qué sonoros nombres) con el coche en el que he invertido una pasta gansa que no tengo y que me sangra el cheque bisemanal hasta el fondo, pinchando bien en hueso (700$ con seguro incluido).
- Cambiarme de estado. Por lo visto California es lo mismo que esto, excepto si te toca San Francisco, pero no estoy para loterías. Así que he pensado en la más europea de las ciudades americanas: Washington DC. Es más caro, pero se cobra 75.000 $ al año (aquí cobro 38.000$) Hace un frío de cojones en plan Berlín. Pero hay calles peatonales, y las que no lo son al menos tienen aceras. Y está a tres horas en coche de Nueva York. Ideal para los findes.
- Irme con el mismo programa de profesores visitantes, pero a Alemania. Creo que escogería Baviera. Alemania me mola, a qué negarlo. Cuando quiere puede ser un lugar muy deprimente, pero es bonito de cojones, y cuando escucho hablar el alemán se me sobresalta el corazón como un jilguero. ¿con qué pasta me iría? Lo ignoro, pero preveo que no tendré un puto duro para volver a empezar en otro país, mala cosa.
- Presentarme a la convocatoria de puestos de funcionarios del MEC en el extranjero. Esto no es una opción. Lo voy a hacer a ver que pasa. Pediré Alemania, por lo que se ha dicho antes. Además me han dicho que es bastante fácil (menos difícil) conseguirlo. La repolla: sueldo mensual de 7.000 euracos. Repito 7.000 euracos. Está complicado, pero a ver.
- Volverme a España según el destino que me concedan cuando pida traslado, que es algo que inevitablemente voy a hacer (lo de pedir traslado) por que lo que es yo, yo no piso más Peñarroya –ni la provincia entera- en lo que me queda de puta vida. Es una promesa que me hice a mi mismo y que pienso cumplir. Si me tocara Salobreña yo creo que volvería. Y a primera hora en el banco a pedir la hipoteca.
- Fantasía de una noche de verano: este año hay concurso de traslados a nivel nacional... ¿y si me pidiera, no sé... Ibiza?
Canción de los Chichos que tarareo muy a menudo: por que todo lo que piensas tú, tan tan tatán, son ilusioneeees, son ilusioneeeees, son ilusiones...
Y esto es todo por hoy. Espero vuestros comentarios.
El comentario de Joan al penúltimo artículo me ha hecho reflexionar. Joan, que sé que me aprecia, me decía que me volviera pal pueblo, que aquí se me ve muy triste. Quisiera responder que es mi natural, ya de por sí melancólico. En algunos momentos ha podido no parecerlo. Joan nunca ha entendido por que me volvía a casa a las tres que es cuando cierran los bares de Sant Boi, ni por que digo cosas como que donde hay sexo hay amor ni puede explicarse por que la idea de que no me voy a casar nunca y que jamás voy a tener descendencia me desagrada.
Mi natural, que es así.
Digamos melancólico, apesadumbrado, reflexivo. Intento huir, ya lo he dicho alguna vez. Intento huir de mi mismo, pero allí donde voy estoy yo, no hay manera. A veces lo consigo, no se crea usted. Alguien o algún lugar consiguen despistarme, y me refugio allí –felizmente agazapado- para no encontrarme. Luego siempre pasa algo: cambio de destino, caminos que se separan, mujeres a las que nunca más abrazaré mientras siento como duermen en mis brazos, en la penumbra de la habitación de noche. Generalmente lo tomo a bien, entusiásticamente, diría. Hay que cambiar antes de volver a encontrarse, uno no deja nunca de huir. A eso le pones una etiqueta con el membrete “estoy buscando mi lugar en el mundo” y queda hasta bien. Es una buena excusa, la gente lo entiende, y hasta lo valora como un signo de inquietud, algo muy bien visto –en plan alternativo- en estos días de hipotecas, préstamos crediticios y ponimientos (¿ponencias?) de huevos.
Por lo demás el resto es un escenario, soy plenamente consciente de ello. A veces me digo, y así se lo repito a quien muestre el menor mohín de querer escucharme, que yo busco el escenario adecuado. Pero olvido que un escenario es solo cartón piedra y papel pintado, con algo de atrezzo por el medio. Lo que cuentan son los actores interpretando la obra. Lo que importa es la actitud.
Me moló mucho la película Abre los ojos, y me acuerdo muchas veces de ella. En el momento en que están en la azotea de aquel edificio y el francés raro le dice que todo era un sueño, pero que si quiere puede volver a soñar sabiendo, ojito, sabiendo que es un sueño, y construirlo a su gusto. Ideal de la muerte, o sea, yo no hubiera saltado. La vida es un poco igual: hace falta actitud, hay que saber soñar bien.
Hasta aquí este ejercicio de conmiseración tan mío –lo habéis leído otras veces en otros post, siento repetirme- me está quedando muy bonito y muy fino, para qué decir lo contrario. Y es que la conmiseración mola miserablemente, no te empachas nunca, y te da algo sobre lo que pensar cuando no tienes nada que hacer, es más, se parece mucho a un trabajo full time. Fastidioso pero cierto. Luego me pongo delante del ordenata y lo escribo así en plan metafórico – meditabundo.
El lector de este blog que se haya quedado satisfecho con lo que se ha explicado hasta aquí puede dejar de leer. Nos vemos en el siguiente post, que prometo que será más dicharachero y mundano.
Para el que pretenda seguir leyendo diré que me preocupa que todo esto que he escrito solo sea cierto a medias. Por que para empezar, tampoco es para tanto. Sospecho, y no quiero acabar de confesarlo por que me toca aceptarlo yo mismo, que lo que escribo aquí está amañado, deformado, difuminado y algo desnaturalizado. Claro, vosotros lo leéis –la cual cosa agradezco- y todo esto forma una imagen un tanto patética. Pero este es mi diario, así expuesto en la red, pero mi diario al fin y al cabo. No falseo nada, pero me pongo melodramático a veces en exceso, sobre todo porque al tren del desconsuelo si subes no es tan fácil bajar. Y sobre todo importa la selección, por que tiendo a escribir más sobre esto que sobre otras cosas. For example, hoy he salido con otros profes y tal. Coral Gables –maravilloso- bar irlandés con música en vivo, rubias que parecen modelos, tres pintas de Guiness... ¿Pensaba escribirlo en el blog?
Pues no.
¿Miami es ese lugar inmundo, inhumano y selenita que reflejo en mis artículos? En fin, es una ciudad americana, que más quieres. Las calles son carreteras flanqueadas de palmeras, no se puede vivir sin coche, no he follado con quinientas cubanorras cachondas que te llaman papito ven a mi en el cúlmen del polvo, y para pillar un bar decente hay que conducir una hora, eso si encuentras alguien con quien salir. Ah, y en el canoso se curra un huevo. Pero no sé si es que me acostumbro, o que ciertamente no estoy tan tan mal. Hay días en que hasta me siento satisfecho de mi trabajo, los niños no son tan malos, y paso las tardes relajadamente. Y en Peñarroya creo que no hubo un solo día en que cuando me despertaba por las mañanas no pensara muy seriamente si realmente valía la pena ir a currar o podía inventarme algo para escaquearme. Que era un lugar horrible, pero me apañé como pude: me pasaba las tardes fumando porros, leyendo y sobando. Luego venía la novia y veíamos una peli del video-club, hala. Podría ser mejor. Pues sí, y mucho. Eso es lo que me jode. Sinceramente, ya lo habréis notado, Miami no es lo que esperaba. Muchas ilusiones hechas añicos, defraudadas. Ahora estoy recalculando la posición, como hacen los GPS, y bueno, ahí estamos, esto es lo que hay, por lo menos no estoy estancado en el secarral cordobés. Cien dólares en la cuenta... bueno, me he visto otras veces en las mismas, sospecho que nunca voy a tener mucho más, así que...
En cuanto a lo de volver al pueblo, amigo Joan, en estos años de exilio andaluz y ahora americano veces he pensado que quizás molaría, pero realmente no me convence. Además, simplemente no puedo. Que ya digo que de poder, dudo que lo hiciera, pero no puedo. Uno casi siempre tiene lo que quiere, y yo tengo el exilio en forma de puesto de funcionario de la Junta de Andalucía. La idea no me disgusta del todo. A veces pienso en descansar por fin, casarme, hipoteca y piso frente al mar. Pero la vida es corta, y si me quedo en algún lugar por mucho tiempo pienso que se me va de las manos. Yo no sé como lo ves tú.
Además, no quiero volver así. Me jode mucho pensar que voy a volver de mi experiencia americana sin pena ni gloria ni princesa azul y recordar mi aventura como una locura de la juventud. Y además ya sabemos que el alquitrán del camino embriaga más que el dulce vino del hogar.
Veamos que pasa, por ahora es importante que no se me haga mucho caso, pero estoy pensando en estas posibilidades para el futuro:
- Quedarme, pero bien. Viviendo en Coconut Grove o Coral Gables (qué sonoros nombres) con el coche en el que he invertido una pasta gansa que no tengo y que me sangra el cheque bisemanal hasta el fondo, pinchando bien en hueso (700$ con seguro incluido).
- Cambiarme de estado. Por lo visto California es lo mismo que esto, excepto si te toca San Francisco, pero no estoy para loterías. Así que he pensado en la más europea de las ciudades americanas: Washington DC. Es más caro, pero se cobra 75.000 $ al año (aquí cobro 38.000$) Hace un frío de cojones en plan Berlín. Pero hay calles peatonales, y las que no lo son al menos tienen aceras. Y está a tres horas en coche de Nueva York. Ideal para los findes.
- Irme con el mismo programa de profesores visitantes, pero a Alemania. Creo que escogería Baviera. Alemania me mola, a qué negarlo. Cuando quiere puede ser un lugar muy deprimente, pero es bonito de cojones, y cuando escucho hablar el alemán se me sobresalta el corazón como un jilguero. ¿con qué pasta me iría? Lo ignoro, pero preveo que no tendré un puto duro para volver a empezar en otro país, mala cosa.
- Presentarme a la convocatoria de puestos de funcionarios del MEC en el extranjero. Esto no es una opción. Lo voy a hacer a ver que pasa. Pediré Alemania, por lo que se ha dicho antes. Además me han dicho que es bastante fácil (menos difícil) conseguirlo. La repolla: sueldo mensual de 7.000 euracos. Repito 7.000 euracos. Está complicado, pero a ver.
- Volverme a España según el destino que me concedan cuando pida traslado, que es algo que inevitablemente voy a hacer (lo de pedir traslado) por que lo que es yo, yo no piso más Peñarroya –ni la provincia entera- en lo que me queda de puta vida. Es una promesa que me hice a mi mismo y que pienso cumplir. Si me tocara Salobreña yo creo que volvería. Y a primera hora en el banco a pedir la hipoteca.
- Fantasía de una noche de verano: este año hay concurso de traslados a nivel nacional... ¿y si me pidiera, no sé... Ibiza?
Canción de los Chichos que tarareo muy a menudo: por que todo lo que piensas tú, tan tan tatán, son ilusioneeees, son ilusioneeeees, son ilusiones...
Y esto es todo por hoy. Espero vuestros comentarios.
4 comentarios:
Yo me quedaria con Washington DC en primer lugar, 3h de Nueva york... Es que lo tuya y Alemania... y Bavière...ouff no se. Por lo demas sin opinion exepto lo de Peñarroa que dejaria hasta para una vida posterior... mu, muy lejana
Ok, socio, "y si me quedo en algún lugar por mucho tiempo pienso que se me va de las manos" lo firmo, pero no todos nos atrevemos. No me interpretes mal, lo de "vente p'al pueblo" era más una coña que un consejo, un darte caña, un intentar zarandearte. Creo que te sentaría bien Alemania, pero lo has de creer tú, aunque si no puedes decidirte tal vez lo mejor sea jugar a la contra, saber lo que no quieres para dejarlo atrás, y si el próximo destino tampoco es el correcto... pues a seguir apostando, que nadie dijo que la vida fuera otra cosa que ir haciendo lo que se puede o te dejan (excepto la de cuatro privilegiaos, claro)Ríete, haz tu trabajo lo mejor que sepas (de lo cual estoy seguro) e imagina posibles escenarios hasta conocerlos de memoria, luego actúa , por lo menos te ocuparas con el tránsito, con el estar iniciando un cambio ¡Y que coño, si estás en Alemania nos sale más barato visitarte, cosa que yo no haré mientras tenga que someterme a lo que hay que someterse para pisar ese país. Apa, salud y sexo
Bueno, el mundo es muy grande y hay quién asume eso como un reto, otros lo ven una justificación para su pereza. Tú te has retado, lo que pasa es que te has ido a un sitio difícil. Los hay más facilitos... Alemania suena bien, no?
Vale, me acabo de enterar que en Washigton DC hacen la prueba de la tuberculina; yo me la hice cuando estaba en la mili y un poco más y me echan. Lo digo en serio, y mira que es difícil que te echen del servicio militar (al menos cuando ya te han rapado la cabeza. Se supone que te inoculan algo que si eres propenso a la tuberculosis te sale un granito un bultito. A mi me salió una pelota de golf, que yo pensaba que de ahí iba a nacer un alien.
Me resisto a la idea de abandonar este continente. El pais de las oportunidades ¿No dicen eso?
Publicar un comentario