lunes, 1 de octubre de 2007

Llueve

1. 2:30 DE LA NOCHE

Llevo dos días asistiedo al húmedo espectáculo de la naturaleza que algunos podrían calificar de lluvia. Pero no es simple lluvia; sino algo más, un fenómeno conocido con el nombre científico JCL (Joder Como Llueve), una lluvia macondera y tropical sazonada de relámpagos y atudidos truenos por aquí y por allá. Alegría para las decenas de patos que pueblan el condo (Broadwater on the Hammocks) que se pasan las horas sobre el asfalto, disfrutando de la ducha y bebiendo de los tremendos charcos que se forman. El paraíso de los patos, vamos, que disfrutan de un lago dónde si por casualidad no se los come un alligator escapado de los Everglades (se ha dado el caso) disponen de todas las comodidades, incluidas raciones de pan ofrecida por los habitantes fantasmas (¿Usted ha visto algún habitante de Broadwater? Yo tampoco, pero he notado sombras, figuras que se desvanecen en la oscuridad, sé que existen)

En días de lluvia como este mi pensamiento se va al bajabragas, que a estas alturas será una balsa, por que como ya saben todos los que conocen mi interna desesperación, el mencionado vehículo no dispone del muy socorrido cristal de atrás. Y uno no se da cuenta de lo útil que es el cristal de atrás hasta que se tiene que dedicar un cuarto de hora a achicar agua con una fiambrera (con un vaso se tarda más). Pero oye, cuando le quitas el agua (y sin quitársela) el coche funciona... como le da la gana, pero funciona. Ahora lleva una funda inmensa que le compré en el fabuloso Advance Auto Parts de la Miller con la 77 Avenida por 22 dólares. Estupendo si fuera verdaderamente impermeable tal como prometían en la caja con bonita letra impresa (ay, esas promesas de las cajas) Claro que si me hubiera comprado la funda de 70 machacantes (calidad superior) quizás no me pasaría lo que me pasa. Aunque, siendo sincero, ¿verdaderamente el coche se merece que le pongas tanto dinero encima pudiendo ir por la mañana con la fiambrera?

En fin, que llueve humilde e inconmiserablemente, a veces más y a veces menos, pero no para ni para el almuerzo. Y el Forecast del Weather Channel dice que va para largo. Claro que también decían que Septiembre era el mes con más peligro de que huracanes y se lo están comiendo con pan bimbo (que aquí no existe el pan Bimbo, por cierto, será posible). Así que en este tropical día de lluvia tropical he hecho un examen de conciencia. he pensado, vamos a ver, ¿tengo algo que hacer? ¿Ir al taller a llevar o recoger el bajabragas? No ¿Ir al Wal-Mart a comprar algún mueble, cojín, cacharro de la cocina, o lo que sea? Tampoco ¿Ir al Publix o al Dadeland? Ni pienso hacerlo. Así que me he tumbado en la cama a contemplar mi ya familiar ventilador del techo, me he dormido como un ternero y así hasta las nueve y pico, Hora Este, ocho y pico Hora Centro, seis horas más en España. He tenido un momento de incertidumbre no sé a qué hora de la tarde, pero me he vuelto a dormir con la intención de despertarme mañana por la mañana a la hora de ir a aleccionar a los paladines. Que por cierto respiran aliviados por que el próximo partido de Soccer se ha aplazado por la lluvia. Cascarán como siempre y lo saben.

Pero no, pues me he levantado a las nueve y me he puesto a ver Aquí no hay quien viva en Telemiami con cierta somnolencia acumulada. Si no fuera por el sonido de la lluvia y por que miraba de vez en cuando a la ventana seguiría dudando de donde coño estaba. Luego me he dado cuenta de que habían desaparecido misteriosamente las existencias de birra en la nevera y me he ido andando a la gasolinera aprovechando una tregua lluviosa. Tras un diálogo de besugos con un negro que me preguntaba (o comentaba) algo de lo que no entendí un puto pijo y así se lo hice saber pero el porfiado insistía, acabé decidiéndome por la Michelob Ultra en el 12 bottles pack en detrimento de la Blue Ribbon que era sospechosamente barata. Por supuesto, botellas con tapón de rosca, faltaría más.

Y ahora son las dos y pico de la noche y aquí estoy escribiendo en el blog, aprovechando la coyuntura de que le pillo la red al tal caco que la verdad es que a veces se porta y todo.

Eso es todo. Quería escribir algo profundo y trascendental que moviera a la reflexión y todo eso. Algo sobre lo que siento o pienso o algo en ese plan. Pero hoy no me sale.

Sigue lloviendo. Intentaré dormir.

2. Al día siguiente.

Estupendo. Sé que ha sonado la alarma, pero ha sido mi sexto sentido arácnico quien en un momento dado me ha hecho saltar de la cama como un resorte, justo cuando estaba soñando que corregía una actividad que consistía en poner las tildes en unas palabras.

Hora: 8:49 de la mañana, hora Zulú.

Código de alerta: que vienen los charlis.

Una inspección del terreno determina que el señor Delgado no está en casa, que a las ocho tenía una reunión y que sigue lloviendo con circunspecta decisión. Me bajo con la fiambrera a ver si desagüo un poco el coche. Retiro la lona calada. Horror, el agua ha entrado hasta el propio habitáculo, incluida la posición de pilotaje. Pergeño una rudimentaria instalación del cartón y parto por las carretecalles. Llego tarde.

Cuánta miseria. Esto me pasa por que me tenía que pasar. No es solo una ley de Murphy. He comprobado con desenfadada resignación que si no se ponen los medios adecuados para evitarlos, los sucesos simplemente suceden. Y que solo te pasa lo que tú permites que te pase.

Sigue lloviendo. A ver si no duermo la siesta.
Escrito por tropicopsicotropico el 25/09/2007 23:06 Comentarios (0)

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