lunes, 1 de octubre de 2007

Carta abierta

Estimado Alonso.

Me felicito, como harán algunos de los lectores de este blog, por el hecho de que al fin dispongas de un ordenador con Internet tal como comentas en tu comentario (valga la redundancia) y con ello te instales de pleno en el siglo XX,. Por mi parte tengo que decir que la conexión a Internet que uso aquí en Broadwater es robada a una vecina que por lo visto se llama Mónica (cuando Mónica no funciona utilizo la conexión wifi llamada caco).

Cómo ves, todo tiene nombre, sí, pero lo mismo pasa en España y nadie se escandaliza. El libro rojo de la publicidad, que tú y yo hemos leído con atención, ya predijo la preeminencia de las marcas.

Por lo demás, tú y yo como el resto de seres humanos sobre la tierra hemos tenido conversaciones intrascendentales, incluso entre europeos. Gracias por la referencia cinematográfica. En realidad se trata de la vida misma.

Me preocupa sin embargo ese antiamericanismo furibundo que muestras. Y me hace reflexionar. Sí es verdad que en el insti te preguntan de donde es esa camisa tan linda que llevas y tú dices que del Marshall's cinco dólares por que estaba en clearance. O que fuiste a comer al Giorgio's que está en la Bird Road con la 42 avenida. ¿Probaste el Giorgio's chiken breast por 3 con 75 dólares? te preguntan. No, pero tomé las Curled Chili Fries, tremendo plato. ¿Buscas un sofá cama? Tienes que ir al Dorado Outlet. ¿Qué puedo decir?

Una vez leí un libro de Umberto Eco que me fascinó. Se titulaba la guerra de lo falso. Contaba como lo falso se iba instalando en la sociedad contemporánea, sobre todo a través de las recreaciones. El Coyote Ugly no era más que una recreación peliculera con franquicias en ciudades diferentes pero similares y chicas diferentes pero similares que montan los mismos numeritos en los mismos bares con decoración estandarizada, los cuales además disponen de una zona para el merchandising, donde a la camiseta con la foto de la petarda pin-up de turno ligera de ropa se añade el nombre de la marca y el de la ciudad en cuestión. De la misma manera recrean los santos lugares bíblicos en un parque temático que está en Orlando, dónde puedes ver los escenarios dónde Cristo nuestro señor nació, vivió, predicó, se bautizó, realizó sus milagros y murió en la santa cruz. “Esta caverna está construida con piedra traída de la misma Judea” anuncian. “El agua que mana de esta fuente procede del río Jordán” te señalan. Recreación. Falsedad convertida en ilusión de realidad.

Sin embargo, algo me está afectando el cerebelo por que no me parece tan extraño. Recuerdo que en Córdoba city Lucía y yo íbamos muchas veces al Finnegans, un pub irlandés en la mismisima calle de no me acuerdo el nombre, muy cerca del corte inglés. Había libros, carteles, anuncios de productos irlandeses de principios de siglo... recreación.

Pero tú no te cuestionas este asunto de la recreación, si no más bien el de la nominalización. O sea, que la cerveza ya no es cerveza, si no que es Miller’s o Budweiser select. Y el pan no es pan, sino Dream Oats Bread (que venden en el Winn Dixie) o Publix Large Tender Bread (que es el que venden en el Publix. Preferible sin duda) Pues sí. Me he acostumbrado rápido, no es tan difícil. Aquí la vida es comprar, ya te digo. Deberes para hoy en sexto avanzado: redacción sobre el tema ¿Qué es lo mejor de Miami? Respuestas: La playa de South Beach y Dadeland Mall, un centro comercial grandísimo. Y lo mejor de Dadeland, la tienda Abercrombie. Otros prefieren el Dolphin Mall, por que tiene un ala toda dedicada a los niños donde puedes probar todos los videojuegos (a la venta por un módico precio).

¿Significa eso que el pueblo americano está diabólicamente contaminado por el consumismo y que nada los puede salvar de su americanismo flagrante y degradante? No creo que el hecho de que yo todas las mañanas jure fidelidad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la república que representa me invalide para opinar. O sea, sí, aceptémoslo: los americanos son diferentes. No son como nosotros. Repudiamos sus valores o su falta de valores,su prepotencia y desfachatez, su intransigente fanatismo y su equívoca moralidad. ¡Qué voy a decir, si en este blog no hago más que reprocharlos veladamente! Ahora mismo miro por la ventana de mi cuarto: efectivamente, el Drive-thru del Taco Bell está petado de coches que esperan su turno para ser servidos. Los americanos, sí, efectivamente, son así en muchas cosas, pero si me pongo a pensar me doy cuenta de que en España no nos coscamos ni de la mitad, no importa la cantidad de películas Hollywood que hayas visto. No digo que sean buena gente ni que esto sea un sistema genial, solo digo que no los conocemos lo bastante, de verdad. No defiendo a nadie, solo defiendo mi capacidad de descubrir.

Por eso, mi posición inicial de antiamericanismo nunca demodé y siempre concienciada se ha trocado en una curiosidad alucinada y consciente. Y lo que aprendo lo dejo reflejado en este blog, que me está quedando bastante bien como recuerdo de mi experiencia aquí. Por que he venido para vivir la experiencia americana.

Un fuerte abrazo desde la distancia.

Daniel





Escrito por tropicopsicotropico el 15/09/2007 15:55 Comentarios (2)

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