lunes, 1 de octubre de 2007

Getafe

Apenas me había recuperado de mi estancia en Fiscal, bella población del Pirineo Aragonés, ya estaba en el coche camino de la inefable urbe madrileña.

Madrid provoca en mi sentimientosa encontrados, como habrá podido comprobar el avispado lector que haya seguido el artículo de este blog titulado visado experience.Nunca me ha dejado de parecer una ciudad fascinante y cosmopolita a la vez que monstruosa e invivible. Durante este año en que estado en la Andalucia profunda ir a Madrid era toda una vivencia. Como buenos provincianos íbamos a la FNAC y a las tiendas de Fuencarral, paseábamos por la puerta del Sol y la plaza Mayor, el Madrid de los Austrias, y acabábamos cenando en el Vips de Gran Vía comentando las maravillas urbanas que nosotros en la sierra cordobesa no podíamos disfrutar (o no tenemos que sufrir)

El viaje hacia ese apéndice madrileño fue entretenido. Música de Muse, Radiohead, Mercromina y La Casa Azul. Bocadillo de jamón en algún lugar entre Calatayud y Medinaceli. Por delante, la Nacional 2. Después me registré en la residencia, conocí a mi compañero tenesiano, bajamos a cenar y después fuimos con tantos otros profesores al bar de al lado. Un saludo para el compañero sevillano que en el pequeño pueblo de 500 habitanters que le ha tocado espera al menos sacarse una novia gorda con la que pasar las tardes de invierno viendo la televisión y comiendo palomitas. Aquella noche lo pasamos bien. Estábamos expectantes, deseábamos que enmpezara ya el curso.

Y empezó, sí, y como el tiempo pasa y no se detiene, ya acabó. Para mi lo más importante ha sido conocer a los compañeros, no solo a los floridenses. En general se ha demostrado que somos gente muy abierta. Me da la sensación que si ya no fueramos así ni nos habríamos presentado a la convocatoria. También me di cuenta de que todos estábamos emocionados. Luego, conforme nos iban contando cosas, pasamos a estar un tanto preocupados por lo que nos decían, pero sobre todo ello podía nuestro entusiasmo.

Reputación, incomprensión cultural, tonterías varias de los americanos, los enchufes que son diferentes, el lío de sacarse el número de la social security..., todo ello nos provocaba cierto desasosiego. Y aunque nos repetían que los primeros meses serían muy duros, no dejaban de asegurarnos que sería para nosotros una experiencia maravillosa, fantástica, incomparable. Vamos a ver que pasa, pero la sensación que a mi me queda es que no va a ser tanto como nos inmtentan hacer creer, que el cambio va aser llevadero. Eso sin negar que habremos de hacer un esfuerzo.

Algún día en que me ponga retrospectivo contaré en este blog mi torturante experiencia en la fábrica dónde estuve dos años soldando justo después de la carrera. Siempre he pensado que después de aquello nada podía ser tan duro.

Tengo ganas de que pasen estos días, viajar por fin, encontrarme bajo los cocoteros, ver las caras de los niños el primer día...

Y a ver que pasa.

Escrito por tropicopsicotropico el 12/07/2007 16:17

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