miércoles, 31 de octubre de 2007

Halloween


Para que luego se diga, al final el Everardo se ha portado. Creo que se debe a que hoy es Halloween y como todos sabemos Halloween is magic and sorcery. En mi dodecatrigésima llamada me ha mirado a ver si le había llegado por correo el formulario E-150 (parece un estabilizante de esos de los yogures) convenientemente firmado por el director de mi centro y sellado en los bordes. Tras mirarlo por delante y por detrás -supongo- ha declarado magnánima y condescendientemente que ya está todo hecho y que activará en la computadora la corrección para comenzar a cobrar como Master Degree según se reconoce en el Memorándum de buen entendimiento firmado por el cónsul y las autoridades de... ¿Pero qué rollo estoy contando? Menudo cursillo práctico de burocracia a fondo que me he cascado. Y aún falta lo de las deducciones taxativas que no son aplicables debido a mi condición de bla bla bla. Hemos ganado una batalla, pero la guerra aún no ha acabado. Y resulta que la cerullera es una simple curranta de la factoría de monstruos esa. Tiemblo pensando en la combinación nombre y apellido de su jefa espiritual, con la que pienso tratar en cuanto me sienta preparado para el asunto. ¿Qué horripilante combinación de sonidos me espera?

Y eso es todo.

- ¿Eso es todo? O sea, esta noche es Halloween y estás en América, algo habrá que contar.
- Sí, lo siento, pero no. Hasta el momento (once de la noche) solo han llamado a la puerta con su trick or treat tres grupos de niños, no muy bien disfrazados (uno llevaba una alfombra por encima y el pelo pintado). ¿Vendrán a partir de las doce hora bruja? Dudémoslo. Se ha notado más en la escuela, donde estaba prohibido llevar disfraces. Pero nadie ha dicho nada de pintarse la cara, pegarse pegatinas en la frente y llevar murciélagos de plástico a modo de sombrero. Por cierto, que los señores alumnos han decidido que eso del sujeto y el predicado es aburrido, y que quieren aprender funny. Mierda, ¿dónde he dejado el traje de bufón?

Pequeños tiranos insaciables: ¿Os habéis pensado que esto es Disneylandia? ¿Acaso no tenéis bastante con los powerpoints de los huevos? Menos mal que el Everardo se ha portado, que si no os ponía una F a todos por filfas y garrulos.

martes, 30 de octubre de 2007

Buon Apetitto

Socorro, un huracan se acerca. Se llama Yoel o Noel, no lo sé bien, acabo de enterarme hace poco por que me lo han dicho los niños, y ya sabemos lo mal que pronuncian los americanos las cosas. Ya me extrañaba a mi tanto viento, que es que no se podia uno fumar un piti tranquilamente en el párquing o parqueo del canoso. Por lo pronto se están pensando anular las clases mañana Ahí va mi apoyo hacia esta medida de precaución) yupi, que encima es Halloween y ya verás a los niños vestidos de fantasmas y volando de la ventolera que hace mientras intentan ir de puerta en puerta.

Ante tal contingencia he ido al Publix a ver que es lo que hay que pillar, por que, por si usted no lo sabe, existe una lista de la compra para huracanes a disposicion del cliente. Varios galones de agua potable embotellada, de acuerdo, comida para comer sin necesidad de ser calentada ni que se estropee (o sea, galletas) pilas para la radio, velas, y toda la panoplia. Tampoco es para tanto.

Como solo se vive una vez y es posible que el huracán que todavia no es huracán arrase esta región devastándola por completo y para siempre (dolor de mi alma) y se lleve por delante a sus habitantes, me he pasado por la muy olvidada sección delicatessen chupi guay.

Efectivamente: tienen algo ajamonado que nos podemos hacer la ilusión de que sea jamón. En realidad es prosciutto, ya lo dice la etiqueta, pero no cualquier puto prosciutto, no, que va, es un prosciutto aromatizado con frutos del bosque, oiga, un respeto. ·3,87$ los cincuenta gramos. Recordemos que un Whopper Junior cuesta un dólar.

Muy bonito, o sea. Pero es que han traido algo nuevo: Jamon serrano. Veamos la etiqueta: son tres lonchas con un total de 4 onzas (28 míseros gramos). Su precio es de 5,79$ más tasas. Está producido en...Virginia del Norte por una empresa.... de nombre italiano. Y bien grande te pone en la etiqueta...pero bien grande: "Jamon Serrano - Buon Apetitto."

He pensado seriamente en el asunto, y con esta conciencia de las cosas ya estoy preparado para lo que venga... prefiero morirme sin volver a probar el jamon.

lunes, 29 de octubre de 2007

Mensch

http://www.youtube.com/watch?v=RPfauiRuWsY

Para los profanos: http://www.youtube.com/watch?v=G44yTNwXx-4

Momentan ist richtig,
momentan ist gut
nichts ist wirklich wichtig
nach der Ebbe kommt die Flut
am Strand des Lebens
ohne Grund, ohne Verstand
ist nichts vergebens
ich bau die Träume auf den Sand
und es ist, es ist o.k.
alles auf dem Weg,
und es ist Sonnenzeit
unbeschwert und frei
und der Mensch heißt Mensch
weil er vergisst,
weil er verdrängt
und weil er staunt und stählt
weil er wärmt, wenn er erzählt
und weil er lacht,
weil er lebt
du fehlst...
das Firmament hat geöffnet,
wolkenlos und ozeanblau
Telefon, Gas, Elektrik
unbezahlt, und das geht auch
teil mit mir deinen Frieden,
wenn auch nur geborgt
ich will nicht deine Liebe,
ich will nur dein Wort
und es ist, es ist o.k.
alles auf dem Weg
und es ist Sonnenzeit
ungetrübt und leicht
und der Mensch heißt Mensch
weil er irrt und weil er kämpft
und weil er hofft und liebt,
weil er mitfühlt und vergibt
und weil er lacht
und weil er lebt
du fehlst...
oh, weil er lacht,
weil er lebt
du fehlst...
es ist, es ist o.k.
alles auf dem Weg
und es ist Sonnenzeit
ungetrübt und leicht
und der Mensch heißt Mensch
weil er vergisst,
weil er verdrängt
und weil er schwärmt und glaubt,
sich anlehnt und vertraut
und weil er lacht
und weil er lebt
du fehlst...
oh, es ist schon o.k.
es tut gleichmäßig weh
es ist Sonnenzeit
ohne Plan, ohne Geleit
und der Mensch heißt Mensch
weil er erinnert, weil er kämpft
und weil er hofft und liebt
weil er mitfühlt und vergibt
und weil er lacht,
und weil er lebt,
du fehlst...
oh, weil er lacht,
weil er lebt,
du fehlst...

domingo, 28 de octubre de 2007

Más Chanzas y más chuscas


Este es el post dicharachero que prometí en el artículo de más abajo.


Everardo (¿Eve para los amigos? ¿Puede tener amigos alguien con ese nombre?) se aviene a irse mirando la posibilidad de, a ver si en algún momento, puede ser que quizás me arregle la calificación de Bachelor a Master Degree y por tanto cobrar 3.000$ más al año. Queda arreglar lo de que me devuelvan y no me descuenten más la Federal Tax, Social Security, Medicare y otras polladas a un servidor que, al no ser ciudadano americano ni tan solo residente, no disfruta de los beneficios que se pagan con esos impuestos. Por que resulta que soy un non-resident temporary alien, o sea un alien en definitiva. Pero para Alien la menda a la que me ha dirigido el Verguisas. Por que lo de las deducciones no lo lleva él, de eso se encarga otra persona que se llama.... se llama.... no sé si me atrevo a escribirlo todo junto. Niños y personas sensibles: no sigáis leyendo si no queréis que las más oscuras pesadillas pueblen vuestras noches. Yo mismo me he convertido en esclavo de la fatalidad tras haber pronunciado esas siniestras seis silabas. El horror inunda mi mente solo de recordar su nombre y la negra sombra del espanto recorre mis conexiones nerviosas: ODALIS CERULLO. Sí, se llama Odalis Cerullo, argh, no puedo borrarlo de mi mente.

Con lo cual solo nos queda pensar ¿Qué coño de oficina es esa? ¿Qué clase de gabinete de monstruos tienen ahí montado? ¿Hace falta llamarse raro para entrar a currar ahí? ¿Será acaso que se ponen apodos extraños para velar su auténtico nombre a todo aquel al que putean?

Cojo el teléfono y pronuncio el nombre: Odalis Cerullo. ¡Alguien responde a ese nombre! No es un delirio de mi mente enferma. Con su voz atiplada de funcionaria de ventanilla me dice que va a ser que no, que cuando haga la declaración (Income Tax) probablemente me devuelvan dinero, pero que ella no va a mover ni uno de sus cerulleros dedos para que no se apliquen los descuentos en nómina. Yo ya he visto casos sangrantes: Yadiel, Mayel, Kismiel. Son nombres curiosos, pero Odalis Cerullo, le añade a eso un apellido de indudables resonancias fecales. No merece menos esa clase de personas que te retienene injustamente una parte de tu sueldo ganado con el sudor de tu frente. A veces pienso que quizás hay un efecto espejo, que son ellos los que se ríen de nombres como Juan, Antonio o Daniel y de apellidos en plan Martínez, López y todo eso, que nos ven a nosotros como frikis arcaizantes con nombres de toda la vida.

Imaginad por un instante que la Cerullo se hace amiga del Verguisas. Alucinante. hasta se podrían enamorar y casarse. Ya imagino las invitaciones de bodas: les invitamos al enlace de Odalis y Everardo, que tendrá lugar... Y podrían tener hijos que se llamarían Oderardo y Evelis ¿Por qué no? El apellido de los niños sería Verguisas Cerullo. Imaginémoslo por un instante Oderardo Verguisas Cerullo. ¡Negadme que es perfectamente posible! ¡Negádmelo si podéis!

En fin, solo me queda un mensaje para la señorita Cerullo:

Odalis, cerullera de la oficina salarios, ya sabemos lo mal que lo has pasado en la vida, el trauma de una infancia en que los otros niños del cole se reían de tu nombre y tu apellido, la frustración que pasabas cuando aquel amante de la adolescencia huyo cuando vio el apellido que estaba escrito en tu carné de conducir... sí, sabemos que has sufrido el oprobio más cerullante durante tu vida. Odalis, no te cerulles en los que tenemos nombres normales, eso no va a cambiar tu odalisada desgracia.

¿Quién me vende un poco de autenticidad?


Ha llegado el momento de las grandes verdades.

El comentario de Joan al penúltimo artículo me ha hecho reflexionar. Joan, que sé que me aprecia, me decía que me volviera pal pueblo, que aquí se me ve muy triste. Quisiera responder que es mi natural, ya de por sí melancólico. En algunos momentos ha podido no parecerlo. Joan nunca ha entendido por que me volvía a casa a las tres que es cuando cierran los bares de Sant Boi, ni por que digo cosas como que donde hay sexo hay amor ni puede explicarse por que la idea de que no me voy a casar nunca y que jamás voy a tener descendencia me desagrada.

Mi natural, que es así.

Digamos melancólico, apesadumbrado, reflexivo. Intento huir, ya lo he dicho alguna vez. Intento huir de mi mismo, pero allí donde voy estoy yo, no hay manera. A veces lo consigo, no se crea usted. Alguien o algún lugar consiguen despistarme, y me refugio allí –felizmente agazapado- para no encontrarme. Luego siempre pasa algo: cambio de destino, caminos que se separan, mujeres a las que nunca más abrazaré mientras siento como duermen en mis brazos, en la penumbra de la habitación de noche. Generalmente lo tomo a bien, entusiásticamente, diría. Hay que cambiar antes de volver a encontrarse, uno no deja nunca de huir. A eso le pones una etiqueta con el membrete “estoy buscando mi lugar en el mundo” y queda hasta bien. Es una buena excusa, la gente lo entiende, y hasta lo valora como un signo de inquietud, algo muy bien visto –en plan alternativo- en estos días de hipotecas, préstamos crediticios y ponimientos (¿ponencias?) de huevos.

Por lo demás el resto es un escenario, soy plenamente consciente de ello. A veces me digo, y así se lo repito a quien muestre el menor mohín de querer escucharme, que yo busco el escenario adecuado. Pero olvido que un escenario es solo cartón piedra y papel pintado, con algo de atrezzo por el medio. Lo que cuentan son los actores interpretando la obra. Lo que importa es la actitud.

Me moló mucho la película Abre los ojos, y me acuerdo muchas veces de ella. En el momento en que están en la azotea de aquel edificio y el francés raro le dice que todo era un sueño, pero que si quiere puede volver a soñar sabiendo, ojito, sabiendo que es un sueño, y construirlo a su gusto. Ideal de la muerte, o sea, yo no hubiera saltado. La vida es un poco igual: hace falta actitud, hay que saber soñar bien.

Hasta aquí este ejercicio de conmiseración tan mío –lo habéis leído otras veces en otros post, siento repetirme- me está quedando muy bonito y muy fino, para qué decir lo contrario. Y es que la conmiseración mola miserablemente, no te empachas nunca, y te da algo sobre lo que pensar cuando no tienes nada que hacer, es más, se parece mucho a un trabajo full time. Fastidioso pero cierto. Luego me pongo delante del ordenata y lo escribo así en plan metafórico – meditabundo.
El lector de este blog que se haya quedado satisfecho con lo que se ha explicado hasta aquí puede dejar de leer. Nos vemos en el siguiente post, que prometo que será más dicharachero y mundano.

Para el que pretenda seguir leyendo diré que me preocupa que todo esto que he escrito solo sea cierto a medias. Por que para empezar, tampoco es para tanto. Sospecho, y no quiero acabar de confesarlo por que me toca aceptarlo yo mismo, que lo que escribo aquí está amañado, deformado, difuminado y algo desnaturalizado. Claro, vosotros lo leéis –la cual cosa agradezco- y todo esto forma una imagen un tanto patética. Pero este es mi diario, así expuesto en la red, pero mi diario al fin y al cabo. No falseo nada, pero me pongo melodramático a veces en exceso, sobre todo porque al tren del desconsuelo si subes no es tan fácil bajar. Y sobre todo importa la selección, por que tiendo a escribir más sobre esto que sobre otras cosas. For example, hoy he salido con otros profes y tal. Coral Gables –maravilloso- bar irlandés con música en vivo, rubias que parecen modelos, tres pintas de Guiness... ¿Pensaba escribirlo en el blog?

Pues no.

¿Miami es ese lugar inmundo, inhumano y selenita que reflejo en mis artículos? En fin, es una ciudad americana, que más quieres. Las calles son carreteras flanqueadas de palmeras, no se puede vivir sin coche, no he follado con quinientas cubanorras cachondas que te llaman papito ven a mi en el cúlmen del polvo, y para pillar un bar decente hay que conducir una hora, eso si encuentras alguien con quien salir. Ah, y en el canoso se curra un huevo. Pero no sé si es que me acostumbro, o que ciertamente no estoy tan tan mal. Hay días en que hasta me siento satisfecho de mi trabajo, los niños no son tan malos, y paso las tardes relajadamente. Y en Peñarroya creo que no hubo un solo día en que cuando me despertaba por las mañanas no pensara muy seriamente si realmente valía la pena ir a currar o podía inventarme algo para escaquearme. Que era un lugar horrible, pero me apañé como pude: me pasaba las tardes fumando porros, leyendo y sobando. Luego venía la novia y veíamos una peli del video-club, hala. Podría ser mejor. Pues sí, y mucho. Eso es lo que me jode. Sinceramente, ya lo habréis notado, Miami no es lo que esperaba. Muchas ilusiones hechas añicos, defraudadas. Ahora estoy recalculando la posición, como hacen los GPS, y bueno, ahí estamos, esto es lo que hay, por lo menos no estoy estancado en el secarral cordobés. Cien dólares en la cuenta... bueno, me he visto otras veces en las mismas, sospecho que nunca voy a tener mucho más, así que...

En cuanto a lo de volver al pueblo, amigo Joan, en estos años de exilio andaluz y ahora americano veces he pensado que quizás molaría, pero realmente no me convence. Además, simplemente no puedo. Que ya digo que de poder, dudo que lo hiciera, pero no puedo. Uno casi siempre tiene lo que quiere, y yo tengo el exilio en forma de puesto de funcionario de la Junta de Andalucía. La idea no me disgusta del todo. A veces pienso en descansar por fin, casarme, hipoteca y piso frente al mar. Pero la vida es corta, y si me quedo en algún lugar por mucho tiempo pienso que se me va de las manos. Yo no sé como lo ves tú.

Además, no quiero volver así. Me jode mucho pensar que voy a volver de mi experiencia americana sin pena ni gloria ni princesa azul y recordar mi aventura como una locura de la juventud. Y además ya sabemos que el alquitrán del camino embriaga más que el dulce vino del hogar.

Veamos que pasa, por ahora es importante que no se me haga mucho caso, pero estoy pensando en estas posibilidades para el futuro:

- Quedarme, pero bien. Viviendo en Coconut Grove o Coral Gables (qué sonoros nombres) con el coche en el que he invertido una pasta gansa que no tengo y que me sangra el cheque bisemanal hasta el fondo, pinchando bien en hueso (700$ con seguro incluido).

- Cambiarme de estado. Por lo visto California es lo mismo que esto, excepto si te toca San Francisco, pero no estoy para loterías. Así que he pensado en la más europea de las ciudades americanas: Washington DC. Es más caro, pero se cobra 75.000 $ al año (aquí cobro 38.000$) Hace un frío de cojones en plan Berlín. Pero hay calles peatonales, y las que no lo son al menos tienen aceras. Y está a tres horas en coche de Nueva York. Ideal para los findes.


- Irme con el mismo programa de profesores visitantes, pero a Alemania. Creo que escogería Baviera. Alemania me mola, a qué negarlo. Cuando quiere puede ser un lugar muy deprimente, pero es bonito de cojones, y cuando escucho hablar el alemán se me sobresalta el corazón como un jilguero. ¿con qué pasta me iría? Lo ignoro, pero preveo que no tendré un puto duro para volver a empezar en otro país, mala cosa.

- Presentarme a la convocatoria de puestos de funcionarios del MEC en el extranjero. Esto no es una opción. Lo voy a hacer a ver que pasa. Pediré Alemania, por lo que se ha dicho antes. Además me han dicho que es bastante fácil (menos difícil) conseguirlo. La repolla: sueldo mensual de 7.000 euracos. Repito 7.000 euracos. Está complicado, pero a ver.

- Volverme a España según el destino que me concedan cuando pida traslado, que es algo que inevitablemente voy a hacer (lo de pedir traslado) por que lo que es yo, yo no piso más Peñarroya –ni la provincia entera- en lo que me queda de puta vida. Es una promesa que me hice a mi mismo y que pienso cumplir. Si me tocara Salobreña yo creo que volvería. Y a primera hora en el banco a pedir la hipoteca.

- Fantasía de una noche de verano: este año hay concurso de traslados a nivel nacional... ¿y si me pidiera, no sé... Ibiza?

Canción de los Chichos que tarareo muy a menudo: por que todo lo que piensas tú, tan tan tatán, son ilusioneeees, son ilusioneeeees, son ilusiones...

Y esto es todo por hoy. Espero vuestros comentarios.

jueves, 25 de octubre de 2007

¡CÓDIGO ROJO NOS ATACAN!

El staff de JMC (traducción: el profesorado de la escuela) ha recibido una circular anunciando la activación de los planes de emergencia conocidos como Red Code. Estos planes se aplican en el caso de que un loco armado y sin conmiseración, léase depravado, entre en el centro y lie la de dios es cristo con una ensalada de tiros. ¿Qué hacer en estos casos? Lo más probable es que cunda el pánico y punto. Todos a gritar y a correr por el pasillo mientras el malo se pone en una esquina tan a gusto y se dedica cómodamente a eliminar paladines de quince en quince, o lo que dé el cargador y la puntería del sujeto.

Bueno, pues ahora por lo menos tenemos un plan de emergencia, lo cual es todo un alivio, oiga. Además, dicen, esto no tiene niguna relación con el hecho de que un niñato entrara al cole con un bate de béisbol y se dedicara, con esa lógica adolescente que todos conocemos, a pegarle trancazos a una cañería del lavabo hasta petarla y provocar una inundación en la segunda planta. Es una coincidencia. Algunas profesoras de Language Arts se preguntan qué hubiera pasado si en vez del bate de béisbol (que por suerte fue empleado contra una cañería y no contra un cráneo) se hubiera traido la metralleta que el papi tiene arramblada por ahí en el párquing de su casa unifamiliar. Pues aquí tiene la respuesta: Código rojo. Pero es una coincidencia, por que el plan se aplica a todas las escuelas del estado.

¿Y qué prevee el plan código rojo para estos casos? Primero cojer a los niños árabes y utilizarlos como escudos humanos. No, es broma, vale empiezo de nuevo. ¿Qué prevee bla bla bla? Recordemos que las puertas tienen una cerradura que si estás dentro siempre puedes abrirla, pero si estás fuera hay dos posibilidades: si le das a la llave a la derecha, está cerrado por fuera; si le das la llave a la izquierda, sí se puede entrar. Bien, pues sabido esto, diré que los procedimientos son los siguientes:
1º Resulta que escuchas disparos. Se enciende la alarma de código rojo con su potente sirena.
2º Con toda la calma te sales al pasillo.
3º Le das a la llave para cerrar desde fuera.
4º Te vuelves dentro.
5º Con sopesadas palabras infundes tranquilidad y confianza al alumnado.
6º Apagas las luces.
7º Esperas a que pase el marrón.


Tras leer el documento, embuido por un anonadamiento alucinado, no he podido evitar plantearme ciertas cuestiones. Para empezar, escuchas disparos, ostias, piensas tú, esto va a a ser un código rojo, justo ahora que tenía que dar el sujeto y el predicado. Te sales con la calma al pasillo. Ahí corres el riesgo de que te pille el malo, entre que pones la llave en la cerradura y todo eso, que ya se sabe que con los nervios no se atina bien. Y aquí planteo yo un caso hipotético: imagina que estás cerrando la puerta y ves a un niño perdido por los pasillos. ¿Qué haces? Lo lógico sería meterle en el aula con los tuyos y así salvarle del acribillamiento... pero ¿qué pasa si resulta que ese niño es el malo y saca la pipa allí mismo? Más aún, imagina que estás en el aula encerrado y alguién aporrea tu puerta mientras con voz gimotente de imberbe niño te pide que le dejes entrar que tiene mucho miedo. ¿Abres la puerta? El malvado loco paranóico podría además ser ventrílocuo, fingir la voz de un niño -también podría ser un niño, mismamente- y tu le abres al pobrecito y resulta que el muy cabrón se te cepilla a la mitad de la clase.

He comentado mis dudas a varios compañeros. Saray y la señora C. no quieren ni oir hablar del asunto, espantadas. La panchi me ha dicho algo que me han corroborado otras que no me sé el nombre: no abres ni a tu madre. Y si el niño anda por ahí perdido, que se joda, que nadie le mandaba haber estado en el lavabo fuera de las horas libres. Pesará sobre tu conciencia, digo yo. No, responden ellas, por que tú has hecho lo que tenías que hacer; es el niño pasillero el que no lo estaba haciendo bien. Inamovibles las profesoras americanas: las normas son las normas. De aquí podría aprtir una interesante reflexión sobre los conflictos entre la norma, la moral y el sentido común que creo que será mejor dejar aparcada para mejores momentos.

Yo propongo que repartan armamento de varios calibres entre el profesorado para intentar repeler la agresión abatiendo al sospechosos o sospechosos. Y que nos entrenen en estrategias de guerra de guerrillas, manejo de ametralladoras y lucha antiterrorista ¡hay que estar preparado para todo!

No nos pueden negar las armas: es nuestro derecho constitucional. Y lo saben.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Me apunto al pasteleo

Estimado lector: someto con toda humildad estas creaciones poéticas que, en vagos momentos de molicie, se me cayeron de las manos, a tu juicio que espero benevolente, a fin de que puedas decidir cuál de las dos versiones mereciera más tu agrado. He de avisar que no están dedicados a la Panchi, para quien se cerraron ya los goznes de mi corazón.

Primera versión

El esplendor del mundo te ilumina
y se filtra en tu mirada galáctica
en la que solo llego a sospechar
su candoroso fulgor encendido
presencia extraña y lunar
de diosa oceánica inmortal
perfecta y dorada princesa
estelar y salvaje ninfa de carne y sangre
reina de las olas y el coral
vértigo interminable de luz
que en cascada se derrama
por entre tus pechos de sombra y sal.

Segunda versión

Mi pasión estática
asida al vértigo
por tus pechos titánicos
y la potencia lumínica
de tu mirada galáctica
de diosa oceánica
princesa fantástica
reina corálica
de íntima física
y hechura cárnica
de hembra nínfica.

Te escribo con esdrújulas
esta poesía patética
porque estás buenísima.

sábado, 20 de octubre de 2007

Mi otro blog

Ya tengo otro coche. Es un Daewoo Leganza, 23 mil millas, blanco, bastante feo. Me ha costado una pasta, nada menos que cinco mil del ala, tasas y demás polladas incluidas. Financiado, claro, con intereses un punto menos sangrantes que mi situación con el bajabragas de infausto recuerdo e injusta denominación, con su degeneración tan inexorable. Eh, me digo, que tengo 33 añazos y aquí estoy montado en esta escoria con ruedas, desconfiando razonablemente que pueda llegar a la escuela que está a diez minutos. Vivo en una habitación en un piso compartido muy bien situado en el más allá de Kendall, de hecho más cerca de Homestead, que ya es otra ciudad, que de Miami. Aquí estoy, me dije, con mis 33 años que ya son muchos, que no sé si voy o si vengo de la nada a la nada. Si me miraba en los bolsillos encontraba un fusible del diez, prometo que es así como lo cuento. No hacía más que cambiar fusibles, ajustar el tornillo del starter y otras labores ya cotidianas. Entonces la señora C me dijo que el problema requería gastarse la pasta. Ojalá, se diría, todo se pudiera arreglar así de fácil, hay que gastarse la pasta y ya está. Lo escribes aquí, tecla tras tecla y no parece lo mismo, pero he de decir que ha sido la única persona que ante mi penuria automovilístico-vital no ha respondido frívolamente, ni se le ha ocurrido decir pero tío por que te compras ese coche. Simplemente ha propuesto una solución razonable (visto lo visto) cuando yo era incapaz de pensar a derechas. Y uno agradece que en esos momentos venga alguien a decirle mira este es el camino a seguir, no lo pienses más. Como cuando alguien a quien no olvidaré me dijo que dejara Granada y me fuera a vivir a Salobreña. Dejar de pensar.

Y sin pensármelo dos veces, que se dice, fui a Broward-ojito, que ya es otro condado- por la Turnpike, que hubiera jurado que el maldito traqueteante no llegaba hasta aquel callejón chungo, estrecho y mal asfaltado donde el judío taimado ha montado su negocio de trapicheo automovilístico. Y así estamos, de un suizo cabrón a un judío taimado, vaya si vamos bien con la fauna de por aquí, eso sin contar al Everardo, que no sabe ya qué excusa poner para no soltar la mosca. Gil Behn Sihmon, que así –con todas sus haches- se llama el mentado hebreo, es un joven sonriente que me lleva hasta otro hangar en no sé donde en su Jaguar último modelo mientras me dice que he tenido suerte de poder conseguir la visa para venir a Miami, aunque en Spain no se debe vivir tan mal, ¿not so?

Empezar de nuevo, pensaba yo mientras farfullaba cualquier cosa. Quiero volver a empezar, dejar de sufrir. Destino inapelable, a ti te invoco para hincar ante ti la rodilla, oh tú incierto detentador de todo designio, y solicitarte una oportunidad para volver a la vida. Como si todo esto no hubiera sucedido, como si no quedara el poso de amargura ( ¡Oh, qué melodramático momento!)

Ahora me siento extraño. Apretas el botón de reinicio y el ordenador, desconfiado, te advierte de que algunos cambios no guardados se perderán ¿Realmente desea reiniciar?

Como no sé bien donde está el botón de aceptar, me dedico a dar vueltas por las carretecalles, sin rumbo fijo por la ciudad. Llamo a Cristina y me dice que está en Coconut Grove con unos cuantos españoleitors del programa a los que por supuesto no he visto desde hace mil años. Es lo que tiene el asunto: resulta que vas con el coche que funciona por algún lado cerca del centro, y oye, te va bien pasarte por Bayshore y pararte en el Monty’s a tomar un par de birras en la fabulosa terraza con resplandecientes vistas a la bahía y su puerto deportivo. Hemos quedado para ir el sábado de pic-nic, en plan bucólico-campestre. Admiro sinceramente a Cristina, su forma de ser. Cuando le contaba a la peña lo de Mr. Perfecto muchos me decían que no podía ser, que algo tenía que tener. Lo envidiaba, ciertamente. A Cristina en cambio la admiro. La veo ahí con su marido también de Cuenca, y bueno, simplemente lo llevan bien. Viven en el centro, tienen lo que buenamente necesitan, y en definitiva, lo llevan bien.

Luego me vengo a mi claustro monástico. Aterrizo en el canoso, vuelvo a casa después de dar cien vueltas más, y después de un largo rato de tortura televisiva acabo de nuevo en el vehículo, tarde ya, dirección, se supone, a la 36 street con la 72 avenida, una cuadra al este de la Palmetto expresway, donde mi gente viene a gosar, amigo, dice el locutor por la radio, tremendas gebas para los hombres que lo tienen bien puesto. Y allí que me fui. Atarazanas, se llama. Y entré, a cara perro, como los buenos, esperando que un piso antes del séptimo cielo se abriera el ascensor. Luces de colores, enjundiosas y minifalderas ninfas tropicales, tops de leopardo y bragas rojas bajo pantalones blancos. Uno tiene la sensación de que como se agache cualquiera de esas melosas lobas latinas que bailan sabrosón, fijo que se le ven las tetas. Y yo estaré para verlo, los pulgares en las hebillas del pantalón, acodado en una esquina. A las tres me miro el gesto en un espejo traicionero y decido volver por las venas de la noche en mi flamante Daewoo que por cierto vibra cuando lo pasas de 70 miles per hour, tócate los huevos. Por entretenerme, intentando evadirme del reguetón radiofónico, pienso en como contaré todo esto en mi blog, tócate los huevos también.

Y es que hace unos días, atorado en el sopor propio de mi monástico retiro espiritual en los Hamocks, y aprovechando como siempre la conexión de un buen samaritano, entré a fondo en el blog. Estuve leyendo un rato, desde abajo del todo, el muestrario de mis grandes momentos, con su bajabraguico monotema, y esas puntualizaciones tan agudas y avispadas que me salen de vez en cuando de la chistera.

Yo me veo, me veo aquí donde ahora mismo estoy, frente a la ventana que da directamente al Taco Bell, pasando la valla del recinto condominiense en el que paso y veo pasar las horas de tedio mundano. Me veo aquí aguzando el sentido literario del discurrir al que llamamos ir tirando, realizando rápidas e inusitadas conexiones, comentando con sarcasmo, parafraseando, metaforizando.

He aquí señores del jurado un bonito diorama de mi vida y de mi mismo, con sus luces y sus sombras, sus grandezas y sus miserias, humilde y trascendente, locuaz y entrecortado, sucio y etéreo. Todo expuesto en bien pulidos retazos, trabajados con la extrema sensibilidad y pericia del humilde artesano. Cara y cruz, frente y perfil, desventuras e infortunios, curiosidades y ocurrencias.

Pero no escribo para mi. Es bonito, me mola, a qué negarlo, me entretiene. Ahora mismo debería estar corrigiendo algo, preparando alguna clase, metiendo notas en el gradebook electrónico-cibernético supermoderno, confeccionando algún Power Point, pero estoy escribiendo en el blog para que lo lean mis colegas. Me atrae explicar así las cosas, confeccionar un literario traje de trascendencia, expuesto al público escarnio y la pública conmiseración. No es un diario, que sin duda sería mucho más fútil, más agresivo, más furioso. Con su victimismo, su constante lamento, su cruel laceración del alma, su pus, su sangre, su resquebrajada conciencia de que no puedo huir de mi mismo.

Para eso necesitaría otro blog, uno que jamás escribiré.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Fabada y Power Point

"El profesorado es el factor esencial de todo proyecto de educación (...) Es innegable la importancia de la educación para el desarrollo integral de las personas, incluida la formación del carácter y la configuración de la personalidad.(...) Educar es una contribución inestimable a la construcción de la sociedad, imprescindible para garantizar la convivencia ciudadana.La educación, hoy en día, constituye una auténtica condición de posibilidad de progreso en un mundo estructurado en torno al conocimiento" (extraido de la página güeb de la consejería de educación de la Junta de Andalucía.)

Vale. Muy bonito.

Yo me dedico a hacer Power Points.

Llego a casa, me siento, y pienso, a ver, ¿de qué me toca hacer el powerpoint hoy? ¿modismos? ¿Tildes? ¿El día de la hispanidad? De lo que sea, el caso es hacer un powerpoint, por que a ver cómo me presento yo allí sin un powerpoint que echarse a los ojos. Por que claro, pienso yo, los niños estos se han pasado media vida delante del televisor, ahí aparcados desde que eran tiernos bebés, contemplando el colorido desfile catódico. Desengancharlos del biberón televisivo para meterles en una aula a escuchar a un señor que habla raro es crueldad. Y es que podrían estar viendo Disney Chanel en su casa tan alegremente, pero no, van sus malvados padres y nos los envían -en sus autobuses amarillos- a nosotros. ¿Qué menos que ponerles un powerpoint?

Pues yo les pongo powerpoints. Una delicia, vas haciendo clic, clic, clic, y van apareciendo cosas. Por que la verdad es que me tengo dominado el botón de configurar efectos de animación. Frases que suben y bajan, imágenes que dan vueltas, viva la feria, movimiento, ole. Y los niños ahí con cara de abstraidos empanaos, la boca medio abierta y un hilillo de saliva cayendo. Si hablan amenazo con apagar el proyector. No hace falta más. A veces, delante de la pantalla, cuando voy a clicar en el botón que dice "Nueva diapositiva", la verdad es que me siento un poco tonto. Y me da por pensar que a ver que pasaría si lo pusiera en la pizarra (whiteboard) con mis rotuladores de colores (markers). Pronto desdeño la idea, que me resulta peligrosamente contraproducente. Enseguida empezarían los niños a lamentarse, mesándose nerviosamente los cabellos, efecto del mono. Y añadirían this class is boring, alargando patética y lastimeramente la o. Y nadie quiere que tengan que alargar la o de boring. Lo que sea para que no alarguen la o. Queréis un powerpoint, pues hala un powerpoint. Otros profes tienen más habilidad: ellos ponen...videos. Sí, videos que venden las mismas editoriales que publican los libros de texto. ¿Y qué contienen esos videos? Pues algo muy emocionante...la lección del día. Y a mi me fastidia, por que justamente para español no han hecho videos, que así cualquiera. Por eso me tengo que poner a hacer powerpoints.

Eso sí, qué tranquilidad. Ahora puedo dedicar mi planning session a cosas verdaderamente importantes, como salir con calma a fumar al párquing y cuestionarme los efectos de jincarse una fabada diaria, que es lo que se toma el profesor José C., que sale corriendo en su coche. Ojo, a las once y media de la mañana.

Supongo que cada uno tiene sus cosas. El profesor José C. se planta ante una fabada, se santigüa y se dice ahí me las den todas.

Y yo... yo hago powerpoints.

lunes, 15 de octubre de 2007

Plegarias y oraciones

Al volver al apartamento después de una larga y canosa jornada laboral, nos hemos encontrado con un comunicado de la dirección de esta estupenda urbanización. Transcribo el texto como está escrito.

Estimados residente(s) de Broadwater:

Para aquellos que desconocen, John G. Ornes, Manager de nuestro condominio estuvo en grabe (sic) accidente de traficó unas semanas atrás. El está bien y recuperándose favorablemente.

Nos gustaría que se unieran a nuestras plegarias y oraciones tanto para el como para su familia para que el mismo se recupere a la mayor brevedad. Si desean enviarles alguna tarjeta deseándole una pronta recuperación, podrán entregárselas a Elizabeth en la oficina de rentas y ella se la se las hará llegar rápidamente.

Gracias

Vicky Mulen.
Manager Regional
Broadwater Apartamentos



Bien, antes de continuar, vuelve a leer con detenimiento la carta.

¿Ya?

Pues diré que se me ocurre una larga ristra de comentarios.

Pero seamos sinceros, ¿estamos dispuestos a unirnos a las plegarias y oraciones?

Solo diré: si traficó, ¿cómo no va a tener un accidente? Si es que cuando traficas te pueden pasar esas cosas, eso lo sabe cualquiera. Que las drogas son muy malas, ostia. Por eso la carta se dirige a “aquellos que desconocen” Pura inopia, o sea.

Ahora, que no se diga, que por mucho que trafique no cae en el oprobio; todo lo contrario, aquí hay un foro de plegarias y oraciones dedicado a él. Que se recupere que mucha gente anda necesitada de su dosis.

Mi duda es la siguiente: ¿me uno o no me uno?

¿Pasarán lista?

Por lo demás, visto lo visto, y presuponiendo cierta zozobra en el uso del español por parte del perpetrador de la carta, propongo la siguiente versión. No dudes en compararla con el original, a ver que te parece:


Hey, peña de Broadwater

Pa los colgaos que van muy ciegos y no se coscan de nada, que resulta que el Johny estaba de trapis y le dio un jamacuco que pa qué, oyes, algo mu grabe. Ahora paice que está saliendo del chungo y pronto vendrá a darse un rulo por aquí.

Y pos que el John no va a poder estar, a ver si nos juntamos pa compartir el material que tengamos, de buen rollo. También podéis mandar tarjetas a la queli del John pa que se ponga contento él y su familia.. Las tarjetas darselas a Elizabeth, que se las hará llegar en cuanto pille un rato.

Gracias

Vicky Mulen.
Manager Regional
Broadwater Apartamentos


Por lo menos queda más clarito, me parece a mi.

sábado, 13 de octubre de 2007

Noelia

¿Alguien sabe lo que significa esto?

no manches q viedeo esta de poca madre esta chida su PANOCHITA LA IJA DE SU MAMA EST CHIDA SEBE Q RESIVE A DIARIO SUS VERGASOSSS LA WEY PERO NIMODO ESTCHIDO EL VIDEO DE POCA MAUSER

Aqui hay otro comentario

SOY PUERTORRIQUEÑA AL IGUAL QUE NOELIA, Y SU MADRE YOLANDITA MONGE... LO QUE TIENEN CON ESTA FAMILIA ES UNA PERSECUSION.. SIEMPRE LA HAN COJIDO CON ELLOS PUBLICANDO BOCHINCHES Y SACANDOLES TRAPOS SUCIOS QUE SOLO SE LAVAN EN LA CASA... BASTA YA!!! DEJEN ESTA FAMILIA EN PAZ.... DESDE QUE NOELIA COMENZO SU CARRERA ARTISTICA LA HAN QUERIDO ENSOMBRECER,,, DEJENLA YA EN PAZ. A ELLA Y SU FAMILIA SUS HERMANITOS DEBEN ESTAR SUFRIENDO CADA VEZ QUE PASA ALGO ASI... ELLA ES DUEÑA DE SU VIDA Y QUE HAGA CON SU CUERPO LO QUE LE DE LA GANA...

Y otro:

Y PARA NO QUEDARTE CON LAS GANAS, LA QUE DICE QUE NO HAY QUE ASUSTARSE QUE EL SEXO ES PARTE DE LA NATURALEZA, CAGAR TAMBIEN ES PARTE DE LA NATURALEZA Y NO POR ESO ME VOY A PONER UNA CAMARA EN EL CULO Y PUBLICARLA PARA QUE TODOS ME CONOZCAN EL FUNDILLO, HAY QUE CUIDARSE, DARSE A RESPETAR, Y LE DIGO A NOELIA Y A TODAS LAS VIEJAS DENSE A RESPETAR, CUIDENSE Y MAMACITA SI TIENES UN BICHOLON DE 20 PULGADAS DE PLASTICO ESCONDELO Y POR FAVOR !!!NO TE GRABES!!!


Y la moralina final

NO LO PUEDO CREER!!! QUE VERGUENZA EN LA VIDA!!! YO DE ELLA ME SUICIDO.......QUE ESTARAN PENSANDO LOS FANS Y LA FAMILIA.........CUANDO SE ES FIGURA PUBLICA ESO NO SE PUEDE HACER.....SI ES CIERTO QUE TODO EL MUNDO LO HACE.......PERO DE ESO NO SE HABLA, EN LA VIDA TODO EL MUNDO TIENE SUS SECRETOS......PERO DE AHI A MOSTRALOS SI ME PARECE UNA ESTUPIDEZ.......POBRECITA, YA TODO EL MUNDO LA VA A MIRAR COMO UNA PERRA....TODO EL MUNDO PUEDE SER LO QUE QUIERA PERO NO DELANTE DE LOS OTROS.......AHI ESTAN LAS CONSECUENCIAS....POR BOBA.


Los comentarios pueden no ser ni claros ni comedidos, pero muestran un estado de ánimo (exaltado) en la comunidad latina de Miami y sus afueras. Las afueras de Miami es el resto de Latinoamérica, por supuesto. Y ahí, sí señor, ahí nos hemos topado con una concepción diferente de las cosas. Y el affaire Noelia, del que no te puedes librar si vives en Miami y tienes un televisor que funcione (cuando lo prendes, me refiero), corroe el alma de la América Latina e inunda Internet. ¿Por qué? This is the question. . A mi me da la sensación de que los hispanos follan menos de lo que podría parecer al escuchar no más de 20 minutos el reguetón que ponen en Radio 95.7 con todos sus perreos, sus mueve tu cucu y sus gasolinas. Por que si empezamos a creer que eso de tener esposa y mantener la pasión es posible, empecemos también a creer en la efectividad de los mails esos que dicen que si los reenvías 10 veces se van a cumplir tus deseos.

O sea, que ahí llega Noelia y van y le dan por el culo. Con su total consentimiento y participación, por supuesto. Y toda Latinoamérica, contrita, contemplando la doméstica escena.

Supongo que ninguno de los lectores de este humilde blog conocerá a Noelia. No esperaría menos. Y tampoco a Yolandita Monge, que es su mamá. Vale. Rebusquemos en lo más oscuro del cerebelo el siguiente estribillo: yo soy candela, soy una llamará, y cuando suena el ritmo, ya no puedo para-a-a-ar. Pues la que cantaba la canción de marras en versión latino-disco-pop era Noelia, la hijísima de Yolandita Monge. Su único éxito antes de hundirse en el oscuro lodazal del olvido del que surgió hace no sé cuánto.

Eduardo Revilla, de Mega TV, afirmaba con su media risa de cretino televisivo, que Noelia enseña grandes lecciones de sexualidad. En Azteca TV emitieron las imágenes velando las partes púdicas de Noelia, y yo por desgracia lo vi cuando acababa; en Galavisión tuvieron un debate en un clon del programa de Ana Rosa. Bayly, que tiene aquí un programa en plan Jesús Quintero, entrevistó al partenaire de la susodicha, que se llama Yael o algo así, y también es puertorriqueño.

A día de hoy, medio mundo ha visto el coño de Noelia. Yo también, por que claro, todo el mundo (mediático) hablando de la Noelia y lo guarrilla que es, que es que hay que ver, y yo que sé, que lo primero que piensas es que va a resultar un non plus ultra del porno mundial. Que a uno ya le parecía que estaba curado de espantos, pero quien sabe qué nuevas perversiones se puede encontrar por este mundo extraño. Encima el torbellino sucedía cuando teníamos aquí una caída de la red wifi, que no había manera de bajarse el video. Me puse a ello en un rincón de la biblioteca, medio escondido, pero no lo suficiente, así que aborté la misión.

Y así estaba yo, expectante e intrigado, hasta que renació la conexión y pude acceder al buscador.

Bastante frustrante.
Lo que creo que sorprende más es el gesto de la tal Noelia. La ves ahí, bufando las almohadas, en aquel cuarto cutre, la peli porno en la tele de la cómoda. Tienen un sexo aburrido, cansado, desganado. Pero impúdico, sin duda por el exceso de confianza.

Ahí está Noelia, enseñando el coño a la cámara sin sombra de vergüenza, pero no dirige al lente esa mirada de loba siberiana de las actrices porno. Es como si te enseñara un pie descalzo. Y eso es lo que más atrae, ese sentido de realidad cutre de sábanas arrugadas y trastos por el suelo. Noelia hablando de cualquier cosa, como si no estuviera desnuda enseñando el coño al mundo mundial. No sonríe, no ríe, no hay alegría, si no sudor reseco, parpados apagados, indolencia, apatía. El amante juega con el coño que ahora es de toda Latinoamérica, pero sin convicción. Hay momentos para todo, claro.

He buscado en Youtube un video (musical) de Noelia, para comparar. A ver si viéndola con su top de brillantes y su minifaldita comprendía. Ahí está bajo la iluminación discotequera, con gran fanfarria de ritmos disco-pop, abriendo los brazos, berreando lo de que ella es candela, que es una llamará. No es cierto, sin duda.

Bayly intentaba desenmarañar cómo llegó el video al visionado público. No se le escapa que es justamente ese paso de lo público (el top de brillantes, los focos) a lo privado, lo doméstico (las sábanas con dibujitos de nubes, el radio-casete en el suelo) la verdadera atracción del video. Por que nadie deja de señalar que eso que sale en el video, pues es lo que hace todo el mundo en su casa, algunos menos de lo que quisieran, pero oye, que no es para tanto.

Yael afirma que lo grabaron una tarde, lo dejaron por ahí tirado, y un día Noelia, que por lo visto estaba muy deprimida por su debacle profesional (el oscuro lodazal) dijo que se iba a Miami a intentar relanzar su carrera. Y ahí se perdió el contacto. Cambió de móvil, y nadie supo dar noticia de ella. Así que el amante Yael se vió un día en su Puerto Rico, con todas las cosas de su Noelia, sin saber que hacer con todo eso. Viajó a Miami y la estuvo buscando, preguntó a su madre la famosa Yolandita Monge, y nada. Dos años después, el padrastro de Noelia, un señor bronco que por lo visto había golpeado a su mujer y a la propia Noelia, le pidió el video, del que Yael ya ni se acordaba. Aducía que es que Noelia iba a sacar un nuevo disco y no querían que eso saliera a la luz (curiosamente, si piensas que puede pasar algo, sucederá) Y claro, él se lo dio.

A nadie se le escapa la coincidencia entre el relanzamiento de su exhausta carrera musical con la aparición de este video.

Para aquel que no se sienta ofendido por el visionado de sexo explícito dejo el link:

http://www.XTube.com/play_re.php?v=99KHu16tLXW&cl=rLdLwArvOwt

jueves, 11 de octubre de 2007

Yo soy aquel

Yo y mis circunstancias

Tras un sueño espeso y amargo, y cuando volvía trabajosamente a este mundo de asfalto y palmeras, recordé que tenía que ir a Jimenez & Company, (Coral Way con la 88) a pagar la mensualidad del seguro. Así que me monté en el Bajabragas, (que últimamente se había comportado bastante decentemente, pobre ilusión mía), descapoté, capoté de nuevo cuando comprobé que probablemente me deshidrataría en menos de tres minutos con el calor que hacía, y partí por las carretecalles con la inusual desconfianza. Es lo que tiene el Bajabragas, que un rato se levanta mi esperanza para volverse de nuevo a hundir, y allá por la Dolphin Expressway (por que se me ocurriría meterlo por la autopista) empezó con su descompasada panoplia de quejumbres varias, que pensaba que no llegaba. Visto lo visto, decidí intentar volver. El eterno retorno nietszchiano. No sin penurias y sufrimiento, conseguí llegar a casa. Misión cumplida.

Así que me pasé la tarde embutido en la calidez del dulce hogar, con mi ya habitual resignación. Prendí, oiga, prendí el televisor. Que no lo encendí, lo prendí. No utilicé un mechero para prender el televisor, y tampoco un mando a distancia, si no un control remoto. Y en el prendido televisor ví que ponían, echaban, transmitían o lo que sea, la infame e infamante película que todos hemos visto, el clásico cinematográfico, el flin de culto cuyas cancioncillas chorri-cursis (seamos sinceros) todos hemos tarareado alguna vez.

Grease.

Ya lo he dicho.

Como, por lo que creo, asumo que tengo una personalidad ya bastante definida y formada, la influencia de aquel engendro musicado acerca de las relaciones de ni sí ni no de dos adolescentes filfas no caló en mi, y la estuve viendo con desgana (qué menos). Excepto por la escena del final, que pensé yo que hay que joderse, que ya me hubiera gustado que en la fiesta de graduación que no tuve viniera una cuarentona disfrazada de veinteañera con su tremendo pantalón de negro cuero (o eskay) dispuesta a destrozarme el organismo. ¿Que hay que cantar? Pues se canta.

Pero no, ni la Olivia, y ni siquiera la profe de griego (que tenía su aquel), a mi lo que me vino fue una señora Rottenmeyer que me dijo hola soy tu conciencia, vete acostumbrando, que me vas a tener cargada a las espaldas mucho tiempo a ver si consigo pudrirte el cerebro.

En la televisión americana tienen una curiosa costumbre, que es la de repetir la película íntegramente una vez ha acabado. Y al día siguiente la repiten otra vez, vaya a ser que te escapes de verla. Y esta la repitieron. Así que la ingerí de nuevo. Enterita. Ahí, en plan autoflagelación, y no sin piafar indignado cuando veía a la cuarentona con aquellos vestidos de vuelo, sopesando lo bien que le iría a cualquiera de los personajes una buena manga de hostias. En mi disculpa diré que intenté cambiar de canal, pero la única opción decente era (amén de informativos y béisbol) Los puentes de Madison (¿pero que coño les pasa a los señores programadores?).

Otra vez estábamos en la feria, con los panolis engominados malandrines de teatro de barrio y sus correspondientes garrulas bien peinadas. Y ahí viene la Olivia, hala, fumandose un piti. Será posible, que chunga se ha vuelto. Oiga, y aluego el culo que tiene.

Pero a mi que ya tengo una edad, y sobretodo que soy yo y mis circunstancias, me viene ahora mismo la Olivia meneando el pandero y por lo pronto a lo mejor se me ocurre hablarle de mi desgracia particular con el coche, filosofar un rato sobre la necesidad de todo el mundo de hallar una estabilidad absurda, rememorar tres o cuatro experiencias de las que aprendí importantes enseñanzas para la vida y reflexionar sobre el concepto moral de la mentira en el mundo contemporáneo, todo ello para acabar preguntándole si es buena persona.

Fatal.

Apagué el televisor, y prendido a la botella vacía, esa que antes tuvo gusto a nada, recordé que un día Olga me pidió que fuéramos a un hotel, en plan romántico, lo cual no era una tendencia que ella tuviera muy a menudo. Fuimos a un establecimiento hostelero con nombre de marqués finolis en Granada, en una de las callejuelas entre el Ayuntamiento y la plaza de las Angustias (que así se llamaba, lo juro.) Como había que esperar que ella saliera del mesón donde curraba, era tardísimo cuando llegamos. Echamos un polvo, nada del otro mundo, y nos dormimos, desnudos como dios, no como dios nos trajo al mundo, si no como dios.Y en las entretelas del sueño, justo antes de la fase REM, ella me dijo entre susurros que conmigo podía al fin descansar. Me había dicho mil veces que no me quería, pero dormía recostada en mi hombro como hacía siglos no había dormido. Yo en cambio me quedé contemplando en el techo las rendijas de luz que se colaban por entre las persianas.

Amanecía.

domingo, 7 de octubre de 2007

El bajabragas en internet

Aquí está el bajabragas mostrando su mejor cara.

http://miami.craigslist.org/car/435550869.html

Panchi and me


Era el día y la hora. Me atusé el pelo y entré en el aula panchera, sin alumnos en aquel momento (efectivamente, sagaces lectores, ya lo tenía planeado) Tras un rato de cháchara, aparentendo inocencia, puse la cámara en automático y ahí está el resultado. Que hay que decirque no sale la panchi en su mejor momento. Para empezar no lleva escote, que es algo que siempre le favorece mucho. Y en la foto no sale el culo.
Ese fue el día en que me dijo lo de que yo era medio payaso, y tal y como se ve mi gesto, pues no me extraña. Ahora, que yo al menos no llevo pins.

Si aún así no os parece una mujer impresionante, pensad que es lo más en el canoso colegio. Y cuando digo lo más digo lo más.
Así son las cosas, oiga.

sábado, 6 de octubre de 2007

El niño que todos hemos sido

Cuando vi que Jean le pegaba un cate al pobre y catatónico Orlando (el de los dientes de conejo) decidí imponer un poco de orden. Jean es un niño más bien rechoncho, de talante melancólico y apocado, que suele mirar el mundo con cara de empanado; un niño burbuja aislado y rarito que se retrae en si mismo, encogiendo los hombros como única respuesta a cualquier pregunta. Y además tiene voz de pito.

Enseguida formamos un juicio popular en la clase. Nos faltaba la soga, el árbol solitario en la plaza del pueblo y los sombreros de cowboy. Como en este país se dedican a enseñar a los niños valores incomparablemente loables como, verbigracia, chivarse de cualquier cosa chivable, dispuse de suculentos y pormenorizados testimonios en contra de Jean. En España los niños no se chivan, no solamente por lealtad solidaria, si no por principio ético, y así todos nos hemos pasado una horitas en el cole con aquella murria de que hasta que no salga el que lo haya hecho, no se va nadie. Y nadie cantaba, inapelables al desaliento, pero sobre todo temerosos de cargarnos ante los demás con la vergonzante lacra de la delación.

Para inculpar a Jean, en cambio, les ha faltado tiempo, y no había quien no quisiera participar en su pública lapidación y ejemplarizante escarnio. Cuando he resuelto sumarísimamente que le iba a imponer al reo una Detention los otros (siempre los otros) por poco aplauden como aplaudiría el populacho ante la ejecución del pobre jorobado de Notre-Dame, satisfechos en su ansia de sangre y vísceras.

Al acabar la clase, esos otros salieron en ponderosa estampida. Solo Jean permanecía en su asiento. Llorando desconsoladamente como un bendito, con accesos de gruñidos como de ...¿jabalí herido? y asincopados momentos de ahogo. Un llanto silencioso y profundo con su panoplia de moquera, que va muy bien para descongestionar las vías nasales. Y yo pensaba que podría haber elegido otro día para zurrarle al Orlando que no fuera viernes a última hora, cuando yo ya me había hecho la ilusión de fumarme un piti en cuanto saliéramos del canoso párquing. Y se estaba retrasando la cosa, con las ilusiones que me había hecho.

Le pregunté a Jean que a ver qué le pasaba y tuvo que transcurrir unos segundos en que se vio envuelto en una especia de acceso de rabia lacrimosa (el jabalí herido, socorrido símil) antes de decirme que la culpa era mía. ¿Por qué? Pues por que no le entiendo, al igual todos los demás (más o menos eso creí entender, y no sé si lo entendí bien, por que se supone que yo no le entiendo, al igual que todos los demás).

Sucede que cuando un ser humano ve a otro llorar, le da por ponerse trascendental, y yo no fui menos, así que me calé las gafitas redondas de Freud e indagué en su íntima afección. Por lo visto, Jean considera que todo el mundo le odia por no sé que historia de un niño que era amiguito suyo (probablemente el único) que tenía desde segundo grado y que en quinto empezó a decir “cosas malas” de él. Y en su versión, todos los niños son muy malos con él por que, por lo que pude colegir, y lo traduzco en plan adulto, el mundo está lleno de gente mala que se ensaña con el desprecio gratuito, por lo cual, él no confía en nadie y –digámoslo claramente- colecciona agravios. Y su preocupación mayor en aquel momento era que la citada Detention iba a quedarse registrada en su Progress Report de manera indeleble, una calamidad más que sumar a su cúmulo de desgracias. Que yo le dije que a ver, que eso era lo de menos. O sea, me refiero, el niño vive en una especie de oscuro valle de sombras, falsedad y desilusión, donde todo se complica y se suma a su inconmesurable desgracia y va y se preocupa por el Progress Report, maldita sea, es que las desgracias nunca vienen solas, y él es una víctima del sistema escolar, entre tantas otras cosas.

Entonces tuvimos un rato de psicoterapia en el que intenté explicarle que en el mundo se va a encontrar con personas buenas y malas. Es decir, que habrá personas que no serán buenas con él (It’s not easy, boy) pero también existen muchísimas personas que no solo no quieren hacerle daño, si no que incluso pueden valorar muchas cosas que él -supongo- tiene buenas. Pero para eso tiene que aprender varias cosillas. Para empezar, le dije, había que dejar de ser tan “sensible”, que es lo primero que hace falta para integrarse en cualquier grupo de animales humanos (esos que te piden, te entregan y se te entregan, te engañan, se engañan y se te sinceran, que ríen contigo y quieren y odian). Por que su problema es que magnifica cualquier pequeño incidente, sin duda por que se suma a una ristra mucho más larga y decididamente laberíntica decontrariedades. Jean no sabía qué significaba ser sensible. ¿Cómo le explicas tú eso a un niño de once años? Le dije que es como si se rompe un vaso en tu casa y tu madre se enfada mucho y tu padre dice que no pasa nada, que solo es un vaso. Vale, ya sé que es una comparación desafortunada propia de cualquier imitación de Barrio Sésamo, pero en mi disculpa diré que yo me encontraba imbuido en la trascendentalidad psicodramática, versión gurú sanador de almas. También le dije que tiene que conocer a las personas antes de decir que son malas. Para ello tiene que mirarles a los ojos, hablar con ellos y ser para ellos lo que quieres que ellos sean para ti. Demasiada complicación para el infantil entendimiento del niño burbuja, tan cargado de futuros traumas infantiles como para ponerse ahora a discernir.

En esas sonó el teléfono del niño, y cuando este se disponía a atender la llamada no le salió la voz, si no un gruñido propio de su repertorio de llantos inconsolables. Comprobando como andaba el asunto (que se lían las cosas más fácilmente que los cables de los auriculares del mp3) entendí que el chavalín no iba a poder volver a casa en ese estado, andando todo solano por las carretecalles entre moquera y moquera deseando que el mundo se hunda en el cieno de la oscuridad de su alma rota. Así pillé el móvil y hablé con la señora madre, a la que le expuse el panorama. Me contestó que venía en diez minutos.

Jean y yo aprovechamos ese tiempo para desglosar otros graves conceptos como por ejemplo ¿por que me odia todo el mundo? ¿Está el mundo conjurado contra mi por quien sabe qué oscuras razones? Él considera que le odian por que su papá es español (resulta que el chaval pasa los veranos en Madrid, donde sí tiene amigos) y sobre todo por que es “diferente” y “pasa” de todos ellos, amén de una serie de infamias y calumnias sin fundamento sobre él vertidas. Qué él, oiga usté, él no ha hecho nada para merecerse esto, más que ser expulsado del confortable y mullido vientre de su madre y obligado a vivir en este mundo cruel.

Aluego, que diría aquel, vino la madre (la del supuesto vientre mullido, que no parecía tal) y yo le hice un resumen amable del suceso, recalcando que el chaval estaba poco integrado en el grupo-clase, que se sentía rechazado por los demás y que necesitaba que alguien tuviera una profunda conversación con él. Propuse una visitilla al Counselor. La madre, en cambio, le soltó tremenda bronca a su vástago por pelele y vago (a causa de un comentario –que si lo sé me callo- que hice sobre el hecho de que no había manera de que agarrara un bolígrafo) que por poco no le pega ahí mismo un par de collejas bien dadas (de las que suenan). Y entonces entendí un poco más del expediente psicomental del interfecto.

Al final me fumé el piti que falta me hacía, mientras el niño probablemente se encerraría en su habitación para dedicarse a arrancar la cabeza a las muñecas o pasarse la última pantalla de la pleisteishon.

Uno se encuentra casos como este y se da cuenta de que no parece muy arriesgado pensar en las elevadas posibilidades de que el chaval acabe, dentro de unos años, convertido en un heavy de la rama gótica al estilo Marilyn Manson, gay sadomaso con gorra nazi de cuero, predicador del Ministerio Internacional del Rey Jesús, o peor aún, abogado de accidentes.

Pero sinceramente, que levante la mano (sin soltar el mouse) aquel que no encuentre algo de si mismo en su desconsuelo, su inadaptación, su vital lamento. Que levante la mano aquel que nunca se haya visto pronunciando aquello de que “nadie me comprende.” El que no se haya sentido alguna vez solo en el mundo, rodeado del odio, el desprecio, la incomprensión.

Por que ese niño, sí señores del jurado, ese niño, en el fondo, tiene algo del niño que todos hemos sido alguna vez.

viernes, 5 de octubre de 2007

King's Liquor

Puesto que no he encontrado lo que Gloria llama el bar de cabecera (honestamente hay que decir que he desistido ) me he buscadouna licoreria de cabecera. ¿O vino ella a mi?Las cervezas se venden en el Publix o en cualquier gasolinera, siempre con un cartel que te dice que si pareces menos de 35 años te van a pedir el ID (carné). Asi he comprobado yo que ya voy teniendo pinta de pureta. Tambien venden vino chungo de california imitacion de burdeos y cosas de esas.

Si, amigos, huyendo del desconsuelo consuetudinario de la vida cotidiana, anhelando un desahogo a mi soledad, no me he ido a relacionarme con nuevas amigas a imponderables lugares, si no que he preferido adentrarme en ese templo del alcoholismo.

En un extremo del Hammocks Town Center, y sin demasiados carteles que lo anuncien se encuentra la licoreria King's Liquor. Entrar ahi es como entrar en un sex-shop (aqui llamados adult store). Es un recinto oscuro, repleto de botellas en fila sobre sus estanterias, iluminado con una luz muy pobre y sin ventanas, no vaya a ser que te vean desde fuera. En la licoreria King's Liquor venden cerveza, pero es lo menos. Si tienen variedad de licores es por que se dedican a coleccionar todos los mejunjes de todos y cada uno de los paises sudamericanos, desde el licor areucano hasta el pisco, pero en cualquier Mercadona de poblacho iberico venden mas marcas de whisky y a menor precio. Eso no le resta el encanto al lugar, como de covacha infame del vicio y la corrupcion. A la puerta hay un granudo previsiblemente algo sociopatico que siempre esta con un ordenador y un ipod. A ese ni caso. Luego hay una señora absorta en el telenoverio griton y casiotonico de una tele muy pequeña, detras del mostrador, junto al esdtante donde tambien venden...tabaco chungo de marcas extrañas, puritos finos y...mecheros. Ah, y por si se te sube el alcohol y se enciende una luz roja de sobrecalientamiento en tu mente, y te evs en la necesidad de cumplir sus libidinosos designios, tienen lo que necesitas....tarjetas de telefono.
Estante del fondo a la derecha. Seccion ron. He probado ya el Brugal, el Flor de caña, me queda el Barceló. 16,95$. Tomo la botella, la llevo al mostrador, pero sobre todo no haga ruidos, a señora no la estorbes de su contemplacion de pasiones ajenas y desaforadas, por que Carlos Alfredo le esta cantando las cuarenta (por despecho, por supuesto) a la furcia de Estefania Carlota. Y entonces sale un señor de poco mas que mi edad (Si, he dicho señor, que pasa?) que me saluda amablemente, me informa de como va el Real madrid, me dice que una vez comio un queso que se llamaba iberico (?) o algo parecido y me pone la botella en una bolsa de papel (si, una bolsa de color papel, como en las peliculas) despues de cobrarme.

¿Final feliz?

-No tan rapido Daniel, cuenta lo del error de esta mañana.
- No,eso si que no. Quiero olvidar ese lacerante recuerdo.
- Cuentalo, desahogate.

De acuerdo. Esta mañana, tras mi paso de ayer por el King's, me he encontrado con la señora P (no pongo nombres que ya sabemos como estan las susceptibilidades) que es dominicana. Le he comentado que he comprado un ron dominicano (el Barceló, mismamente)

Para que habre dicho nada.

Entre escandalizada y tumefacta por la noticia, ha intentado aliviar su estado de shock haciendo bromas sobre si necesito el drinking para soportar esto de andar con niños toda la mañana. Le he dicho que no. me ha preguntado entonces si hacia una fiesta.

¿Como explicarle que me tomo un cubatilla (o dos) cada noche sin que eso signifique muchas cosas (¿horribles?) que ella se estara pensando? No tuve fuerzas para intentarlo.

Bueno, y ahora que ya le he dejado claro a la señora P lo hundido que estoy en el cenagoso cieno de la oprobiedad y la mas infecta depravacion, dire: de acuerdo, se que lo habeis adivinado.

Escribo este blog con un vaso al lado.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Chuscas chanzas

El poco común apellido Verguisas parece susceptible de toda clase de chuscas chanzas, si se me permite la aliteración. Me imagino el patio de la escuela, con los niños gritando a coro Verguisas (léase Verguisas) me la pisas o Verguisas me da risa o cualquier otro pareado salido de la calenturienta y escasamente inocente (abandonemos ya los tópicos) mente de un niño. Solidaridad con los Verguizas del mundo, que habrá pocos, lo cual no resta un ápice a su desconsuelo (esos traumas infantiles de patio de escuela) y a su indesprendible congoja, marcados como están por el sello lacerante de su apellido, cual marca de Caín en la frente.

La cosa empeora si el apellido VerguiSas (me chupas la torre de pisa) lo combinamos, en macabro cóctel, con un nombre aún más nefasto.

El resultado: Everardo Verguisas. Repitámoslo sin chasquear la lengua: E-ve-rar-do-ver-gui-sas. No lo digas tres veces delante del espejo, evita contemplar ese gesto contraído que se te queda al pronunciarlo.

Y ya si piensas en las reducidas pero siempre jocosas combinaciones de la rima entre Everardo y nardo puedes caer en un bucle nefasto extrañamente adictivo. Es como pronunciar palabras como miriñaque o troche-y-moche, que al principio te hacen gracia, hasta que descubres que se te han quedado adheridas a la viscosa corteza del cerebro cual infecta canción del verano (y aunque parezca mentira/me pongo colorada/ cuando me miras...)

Lo peor es que si llamas a cierto número de teléfono y refieres la citada y rocambolesca combinación de sílabas, resulta –para sorpresa de cualquiera- que una atiplada voz ¿masculina? va y te responde con toda la desfachatez y sin vergüenza alguna. Existes, Everardo, ahora lo sé, no eres una febril alucinación de mi mente.

¿Quien coño ostenta el dudoso honor de ser el depositario de tal chocarrera conjunción de sonidos? Pues el mismísimo e inconfundible Everardo VerguiSas, que con sus veguiseros modales de funcionario displicente parece pretender que relegues de tu pizarra mental la everedación nominal de la que es víctima. Y te dice que lo de revisar lo de tu sueldo, pues que va a ser que, mira, pues no te hagas ilusiones. Por que a Everardo Verguisas lo deben haber puteado lo bastante como para convertirse en un cabrón muy formal, condición esta indudablemente indispensable para ser aceptado como miembro de pleno derecho del servicio de compensación remunerada del profesorado del distrito escolar de Miami-Dade County.

El señor Verguisas, Everardo de nombre, me ha dicho descocadamente con su amable pero no por ello menos indolente tono de voz de funcionario de ventanilla, que rellene el formulario E-157 (parece un conservante de los que ponen en las latas de fabada) y se lo envíe a una dirección del finolis Downtown, en el superchachi North East para que pueda pertinentemente limpiarse las everardescas posaderas con él. Que por lo visto el tiene todos los papeles, pero parece que no sale del nardo de Everardo toquetear lo que sea de la verguisera computadora para que en el próximo cheque salgan los números que molan más.

Por que aquí resulta que cobras según les peta al mismísimo Everardo, el mismo que viste y calza, y a mi me ha puesto en la escala más inferior de cobro (38mil y pico) por que en su everardesca desidia ha decidido que va a pasar de mirarse el expediente de la embajada, el cuál reseña que un servidor debería cobrar como tres mil más al año, mínimo.

Así que, amigo Everardo Verguisas, que tienes nombre y apellido de telenovela chunga, aprovecho este público foro para decirte que sueltes la mosca, coño, paga lo que debes. Con ese nombre no puedes escapar muy lejos. Te acabaremos pillando.

Un saludo del empleado Daniel C., a quien tienes bastante descontento.

martes, 2 de octubre de 2007

Bienvenidos lectores del mundo

Bueno, ya estamos aqui. Que os parece?

lunes, 1 de octubre de 2007

Medio payaso

Escribo furtivamente en uno de los ordenadores de mi aula. Si a alguien se le ocurre abrir la puerta le dire que estoy haciendo algo serio en plan metodologico-pedagogico. Acabo de venir de la clase de la panchi, que he ido para hacerme una foto (con ella) que ya tratare de insertar luego. El caso es que acabo de volver ahorita mismo. Escribo en el calor de los hechos recien sucedidos y sin tildes en el teclado. No hay tiempo para la reflexion ni para el sofisma ni para la ortografia.

Y va y me dice la panchi (de buen rollo): Tu eres medio payaso, ya se te ve.

Yo creo que le gusto.

La insidiosa y desdichada historia del Bajabragas

Relucía, brillaba, con todo el brillo que la ilusión le puede investir a esa estilizada figura que removía la conciencia en febriles ensoñaciones, idílicas escenas bajo las estrellas, el reluciente asfalto de la noche.

Dulce quimera, ciego delirio, triste condena; la historia del bajabragas duele como duele el desamor más desgarrado, la más inapelable pérdida, el desarraigado abandono, la miseria del engaño y la soledad.

Jode.

Hoy he llegado una carta. Me la he encontrado sobre la mesa del salón. Remitente: Deparment of Highway Safety and Motor Vehicles. State of Florida. Contenido: Certificate of title. Traducción: carta blanca, libertad, divorcio, principio del fin, luz al final del túnel. Pronto el Bajabragas y yo abandonaremos nuestra dramática y tormentosa relación, marcada por su infidelidad vil y traicionera.

¿Cómo ha sucedido todo? Parece llegar el momento de recopilar sucesos para ensamblar la más insidiosa y desdichada de las historias. Y todo por que al final he acabado viviendo en el quinto pino, y además sin coche.

Para mi que todo empezó una tarde en que caía una tormenta terrible en South Beach. Ya había visto este apartamento en Broadwater y lo tenía medio apalabrado con el señor Delgado, pero quería darme un margen para tomar una decisión que me era muy difícil. Pendían de hecho montones de decisiones, predicciones, pronósticos, vaticinios y augurios intentando proveer a la extraña y huidiza providencia de algo de consistencia. Eran tiempos extraños, en que no me quedaba más que la insana intuición, hipertrofiada y desmédulada por el abuso insistente. ¿Vivir en Hammocks o en la rutilante South Beach? ¿Acabaré por decidirme a comprar un coche de una vez?

Para lo primero fuimos las Triton Towers, en Collins Avenue con la 30 Street. Apartamento con vistas a Miami (parte del North West), profusión de espejos pegados en las paredes. Ya me imaginaba a la Panchi y sus amigas pasando de una en una por el catre, los amaneceres amargos de alcohol y resaca, el mar resonando en mis oídos (la playa estaba a una manzana) Y el precio era pagable. Pero había que esperar 15 días a que la dirección del edificio recibiera nuestra solicitud (aplicación), la estudiara y diera la conformidad, con lo que pensé: que os den bien por el culo, oiga.

Cuando salimos, llovía como nunca habíamos visto. Habíamos quedado con un profesor del año pasado, fuimos al Dinner’s y estuvimos hablando del monotema: Hallar vivienda en Miami: perspectivas y proyecciones.. Ahí decidí que pasaba de todo este rollo de seguir buscando apartamento por South Beach (desoyendo un resquemor interno) y que a cambio me iba a dar el lujo de comprarme un coche considerablemente mejor que los casacajos que se pillaban por ahí otros profes. Verbigracia: el Bajabragas. Lo vi en la craigslist y llamé sin esperanza (pobre idiota) .

Me recuerdo aparcando el carro rentado en el aparcamiento del Target de Coral Gables. Empecé a caminar desafiando el bochorno tropical, hasta encontrarme con el suizo ladino, que me enseñó el coche, pero daba igual que lo hubiera probado (que lo hice) o lo que sea. Sus asientos de cuero, o esa manera de darle a un botón y que se recogiera la capota me dejaron turulato. Ahora digo que fue un coche comprado con el viril miembro. Pero como ya saben algunos lectores de este blog, para mi donde hay sexo hay amor, y el mismo miembro es un apéndice de mi roto corazón estafado (que no estofado).

Obviaré detalles de la compra-venta propios de un curso de contabilidad y comercio y pasaré a la escena en que me veo llevando el coche al instituto, torrándome el cráneo, por que por supuesto, hay que llevar el coche descapotado así caigan 90 grados (Fahrenheit, por supuesto) a piñón. Y la primera noche en que me fui a South Beach, contento como nunca, que poco me faltaba para reírme solo, flipando con la visión de las estrellas y los edificios de Downtown recortándose sobre le horizonte . Aquella noche, a la vuelta, noté una vibración extraña, persistente y jodidamente arrítmica que en poco que saqué el coche a la Highway se volvió en tirones, descompensación de aceleración y otras huevadas. Pero bueno, pensé, ya lo mandaré mirar a ver que es lo que tiene.

Al día siguiente llevé a Mr. Delgado a ver un Daewoo que había encontrado en el Autotrader allá por Hialeah (pronúnciese jayalía, por raro que parezca) y el asunto empeoraba. Miré el aceite aprovechando que paramos para que él llamara a preguntar la dirección exacta (vale, CASI nos habíamos perdido) Resultado: no tenía aceite. No es extraño considerando que el susodicho líquido va fugándose por no sé donde. Vamos a una gasolinera y compramos aceite para rellenar el... ¿cárter?. Seguimos la marcha. Cuando llegamos a esa especie de chatarrero que se hacía llamar vendedor de coches, me bajo y nos damos cuenta de que sale a borbotones un líquido marronoso. No era aceite esta vez, si no agua. Llamamos a la grúa (50 $) y esperamos una larga hora. De ahí a un taller, esperamos en el taller otra hora hasta que nos vienen a recoger Iván y Vanessa. (por cierto, ¿he contado que el del taller nos dejó coger su metralleta, auténtica y en uso, tras quitarle el cargador? Inquietante sin duda). Bueno, pues ahí estamos, que yo pensé: nada, esto se arregla y hala. Pues ahí se fueron 500 dólares de los de verdad, no los del monopoly, y seguía haciendo lo mismo. Ah, y presupuesto para el cristal de atrás: 600 mortadelos. Hay que vender el coche.

¿Así de fácil? Pues no, claro está.

Por que el coche tenía matrícula provisional. No se puede vender hasta que lleguen los papeles. Llamé insistentemente al suizo, que se dé vidilla. Pero nada. Mi camino al monte carmelo continúa cuando se me caduca la placa provisional (y aquí la poli está por todas las putas partes) y por si fuera poco se le enciende un piloto que dice SERVICE ENGINE SOON. Camino de ida y vuelta a Taylor, mecánico chungo de la 47 avenida. Su ordenador no furrula en el coche. Me manda a Miller en la Bird Road. Ahí me dice que pueden mirar de arreglarlo, pero que si quiero me quitan lo del piloto chapuzeando con no sé que fusible. Le digo que vale. Me cobra 45 dólares. Me traigo el coche, y muy puteado ya, me alquilo un Hyundai en Enterprise rent a car.

Así hasta ahora.

Y pienso: a ver si se acaba esto de una vez y pasa a otro gilipollas como yo, que alguno tiene que haber, supongo.

Así acaba (o está a punto) la recalcitrante y muy didáctica historia del desengaño y la felonía. Espero que les haya parecido entretenida a la par que aterradora.

Llueve

1. 2:30 DE LA NOCHE

Llevo dos días asistiedo al húmedo espectáculo de la naturaleza que algunos podrían calificar de lluvia. Pero no es simple lluvia; sino algo más, un fenómeno conocido con el nombre científico JCL (Joder Como Llueve), una lluvia macondera y tropical sazonada de relámpagos y atudidos truenos por aquí y por allá. Alegría para las decenas de patos que pueblan el condo (Broadwater on the Hammocks) que se pasan las horas sobre el asfalto, disfrutando de la ducha y bebiendo de los tremendos charcos que se forman. El paraíso de los patos, vamos, que disfrutan de un lago dónde si por casualidad no se los come un alligator escapado de los Everglades (se ha dado el caso) disponen de todas las comodidades, incluidas raciones de pan ofrecida por los habitantes fantasmas (¿Usted ha visto algún habitante de Broadwater? Yo tampoco, pero he notado sombras, figuras que se desvanecen en la oscuridad, sé que existen)

En días de lluvia como este mi pensamiento se va al bajabragas, que a estas alturas será una balsa, por que como ya saben todos los que conocen mi interna desesperación, el mencionado vehículo no dispone del muy socorrido cristal de atrás. Y uno no se da cuenta de lo útil que es el cristal de atrás hasta que se tiene que dedicar un cuarto de hora a achicar agua con una fiambrera (con un vaso se tarda más). Pero oye, cuando le quitas el agua (y sin quitársela) el coche funciona... como le da la gana, pero funciona. Ahora lleva una funda inmensa que le compré en el fabuloso Advance Auto Parts de la Miller con la 77 Avenida por 22 dólares. Estupendo si fuera verdaderamente impermeable tal como prometían en la caja con bonita letra impresa (ay, esas promesas de las cajas) Claro que si me hubiera comprado la funda de 70 machacantes (calidad superior) quizás no me pasaría lo que me pasa. Aunque, siendo sincero, ¿verdaderamente el coche se merece que le pongas tanto dinero encima pudiendo ir por la mañana con la fiambrera?

En fin, que llueve humilde e inconmiserablemente, a veces más y a veces menos, pero no para ni para el almuerzo. Y el Forecast del Weather Channel dice que va para largo. Claro que también decían que Septiembre era el mes con más peligro de que huracanes y se lo están comiendo con pan bimbo (que aquí no existe el pan Bimbo, por cierto, será posible). Así que en este tropical día de lluvia tropical he hecho un examen de conciencia. he pensado, vamos a ver, ¿tengo algo que hacer? ¿Ir al taller a llevar o recoger el bajabragas? No ¿Ir al Wal-Mart a comprar algún mueble, cojín, cacharro de la cocina, o lo que sea? Tampoco ¿Ir al Publix o al Dadeland? Ni pienso hacerlo. Así que me he tumbado en la cama a contemplar mi ya familiar ventilador del techo, me he dormido como un ternero y así hasta las nueve y pico, Hora Este, ocho y pico Hora Centro, seis horas más en España. He tenido un momento de incertidumbre no sé a qué hora de la tarde, pero me he vuelto a dormir con la intención de despertarme mañana por la mañana a la hora de ir a aleccionar a los paladines. Que por cierto respiran aliviados por que el próximo partido de Soccer se ha aplazado por la lluvia. Cascarán como siempre y lo saben.

Pero no, pues me he levantado a las nueve y me he puesto a ver Aquí no hay quien viva en Telemiami con cierta somnolencia acumulada. Si no fuera por el sonido de la lluvia y por que miraba de vez en cuando a la ventana seguiría dudando de donde coño estaba. Luego me he dado cuenta de que habían desaparecido misteriosamente las existencias de birra en la nevera y me he ido andando a la gasolinera aprovechando una tregua lluviosa. Tras un diálogo de besugos con un negro que me preguntaba (o comentaba) algo de lo que no entendí un puto pijo y así se lo hice saber pero el porfiado insistía, acabé decidiéndome por la Michelob Ultra en el 12 bottles pack en detrimento de la Blue Ribbon que era sospechosamente barata. Por supuesto, botellas con tapón de rosca, faltaría más.

Y ahora son las dos y pico de la noche y aquí estoy escribiendo en el blog, aprovechando la coyuntura de que le pillo la red al tal caco que la verdad es que a veces se porta y todo.

Eso es todo. Quería escribir algo profundo y trascendental que moviera a la reflexión y todo eso. Algo sobre lo que siento o pienso o algo en ese plan. Pero hoy no me sale.

Sigue lloviendo. Intentaré dormir.

2. Al día siguiente.

Estupendo. Sé que ha sonado la alarma, pero ha sido mi sexto sentido arácnico quien en un momento dado me ha hecho saltar de la cama como un resorte, justo cuando estaba soñando que corregía una actividad que consistía en poner las tildes en unas palabras.

Hora: 8:49 de la mañana, hora Zulú.

Código de alerta: que vienen los charlis.

Una inspección del terreno determina que el señor Delgado no está en casa, que a las ocho tenía una reunión y que sigue lloviendo con circunspecta decisión. Me bajo con la fiambrera a ver si desagüo un poco el coche. Retiro la lona calada. Horror, el agua ha entrado hasta el propio habitáculo, incluida la posición de pilotaje. Pergeño una rudimentaria instalación del cartón y parto por las carretecalles. Llego tarde.

Cuánta miseria. Esto me pasa por que me tenía que pasar. No es solo una ley de Murphy. He comprobado con desenfadada resignación que si no se ponen los medios adecuados para evitarlos, los sucesos simplemente suceden. Y que solo te pasa lo que tú permites que te pase.

Sigue lloviendo. A ver si no duermo la siesta.
Escrito por tropicopsicotropico el 25/09/2007 23:06 Comentarios (0)

Abstracto e indefinido

Mientras volvía del colegio montado en el traqueteante bajabragas tracé un plan para no caer fulminado por el diabólico y vil sopor conocido como siesta. Así que me preparé para acudir a zanganear a la bien dotada cuanto cercana biblioteca de West Kendall con mi carné en el bolsillo. Antes se me ocurrió llamar a la señora C. para informarle (reportarle en dialecto local) el hecho de que había publicado un post en este HB (Humilde Blog) en el que ella aparecía como figura estelar. Pensaba, sentía, creía que ello le haría ilusión, y de hecho mostró gran entusiasmo en leerlo y llamarme para atrás (call me back, que se dice). Sin embargo, parece que la –en mi opinión- amable semblanza que de ella pergeñé no ha sido de su agrado. Todos sabemos lo que todos pensamos sobre la censura y esa modalidad políticamente correcta denominada autocensura. Pero no pienso hacer de esto un asunto de conciencia, así que me he comprometido a reeditar este texto para velar la identidad de la señora C. así como manipular, transformar (y el diccionario de sinónimos de Microsoft Word determina: transmutar y trasfigurar) ciertos pasajes en algo indefinido y abstracto. A ello me pongo. Los que hayáis leído este post antes de su transformación, transmutación y transfiguración, por favor os lo pido, olvidad aquellos datos que no sean abstractos e indefinidos.


A los cuatro días de deambular por los largos pasillos de cierto abstracto e indefinido colegio americano la profesora Platt nos dice que por cierto, que hay otra indefinida y abstracta profesora española. Ostias, pienso yo, que indefinida y abstracta ilusión. Por que como todo el mundo sabe, cuando estás en el indefinido y abstracto extranjero sientes una especial así como indefinida y abstracta fraternidad con cualquier indefinido y abstracto compatriota, cosa que no pasa en el país con más compatriotas del mundo, que es el tuyo propio.

Y hablando del rey de Roma, ahí apareció la señora C. (short name de C.) pronunciando las zetas (también las ces delante de e,i) cosa que es de apreciar.

Saltamos en el tiempo hasta hace tan solo ayer mismo. La C. me dijo que en su indefinido y abstracto A day me iba a venir a buscar a mi indefinida y abstracta aula en el almuerzo para tener un tiempo de asueto y francachela poniendo en común opiniones varias pero todas convenientemente indefinidas y abstractas. Encedemos el ordenador para comprobar que por fin funciona Internet. Efectivamente funciona. Al menos en su clase, que no en la mía, quizás por que no me he molestado en sacarlo de la caja (considero que no está en mis atribuciones, oiga.) Tecleé (evitemos el feo verbo tipear) la dirección de este blog. A la indefinida y abstracta C. le sorprendió que tuviera un indefinido y abstracto blog y hubiera escrito tantas indefinidas y abstractas cosas, que no se diga que este no es un blog actualizado. Por cierto falta que la indefinida y abstracta C. me presente algún indefinido y abstracto viernes de Happy Hour a la indefinida y abstracta cubana que me tiene indefinida y abstractamente apalabrada. Por lo visto me ha visto indefinida y abstractamente necesitado de cariño. Pero no me quiere decir como está la cubana en lo que se refiere a definida y concreta carrocería. Cuento todo esto por que creo que le hace ilusión aparecer en este humilde blog (que por cierto deberiamos calificar de... ¿indefinido y abstracto?) y supongo que va a releer este indefinido y abstracto artículo, con lo cual aprovecho para el indefinido y abstracto recordatorio.

Curiosa mujer la C. Yo le digo que pertenece a la indefinida y abstracta aristocracia económica de la ndefinida y abstracta España. Y aquí escribí unas cuantas cosas que borro con la tecla Del (la que tiene la flecha hacia atrás) y sustituyo por algo indefinido y abstracto: Algún indefinido y abstracto pariente montó una indefinida y abstracta empresa dedicada a alguna indefinida y abstracta actividad que parece haber sido indefinida y abstractamente exitosa. Y además un indefinido y abstracto pariente cuyo grado de relación queda en una abstracta e indefinida nebulosa fue general del español ísimo ejército. Ahora ella trabaja en el indefinido y abstracto colegio americano como profesora de Humanidades. ¿Que tu indefinido y abstracto pariente cuyo grado de relación contigo queda en una abstracta e indefinida nebulosa fue general del ejército? pregunto yo, indefinida y abstractamente sorprendido. Pues sí, me dice, en el Sahara. Coño, afirmo yo en plan ibérico, y le comento que mi padre estuvo en el concreto y desértico Sidi Ifni (que se supone que también está en el desértico Sahara ¿Alguno de los lectores de este blog lo sabe a ciencia cierta? Sí, Joan lo sabe.) Ajustamos fechas, y resulta que sí, que probablemente coincidieron concreta y definidamente en tiempo y lugar.

Grandioso momento austeriano, no por indefinido y abstracto menos valioso.

Me recuerdo mirando las fotografías de una caja que mi madre guardaba en el altillo. En ellas aparecía mi padre vestido de soldado del glorioso ejército español entre pardos riscos. Salí de la habitación, fui hasta el comedor y le pregunté. Sidi Ifni. Incluso guardaba en el tercer cajón del armario la hebilla con el emblema su regimiento, dos rifles cruzados y el mencionado topónimo: Sidi Ifni. (Hasta ahora no he escrito la coletilla “indefinido y abstracto” para no hacerme pesado)

Y ahí estábamos la C. y yo, como 40 años después, en una definida y concreta aula de un indefinido y abstracto colegio de Miami: el hijo de un cabo primero de la guarnición de Sidi Ifni y la indefinida y abstracta parienta del general de ese mismo cabo primero. Movimientos helicoidales (pero no por ellos menos indefinidos y abstractos) de la historia cotidiana del mundo, perpleja coincidencia.
Y eso es todo. Creo que ha quedado bastante indefinido y abstracto.

Proud to be a Paladin

No lloréis, hijos de Israel, no lloréis, por que Dios ha dejado caer sobre los orgullosos paladines la amarga sombra de la vergüenza.

Es miércoles por la tarde. Los paladines bajan de sus autobuses amarillos (sí, como los de las películas) e invaden los pasillos del Building C como si se abrieran los portones de las barcazas en Playa Omaha. Pero hoy no es un día como otro. Una oscura aflicción perfila sus rostros indefinidos de indefinidos preadolescentes. No muestran la misma bullanguera alegría, entre bromas y chanzas. Caminan rápido por los pasillos (no corren por que está prohibido) jaleados por el security al grito de Go to your class! Parece igual que todas las mañanas. Pero no lo es. (Ya lo he dicho antes)

Yo no tengo Home Room -sospecho que me habrán visto que para eso no valgo- pero hoy recojo a los alumnos de Mr. Savignon (léase Saviñón que era su apellido en Cuba antes de que se lo cambiara al llegar a los States) Una niña, al ver mi clase, me pregunta que de dónde soy. Le digo que en España. Me responde que CREE que su madre es de Puerto Rico, PERO NO LO SABE BIEN. Le pregunto:¿No sabes de dónde es tu madre? Responde que no, pero sabe que ella es latina. Claro, para que saber más. Es latina y está en Miami, como casi todo el mundo, qué más da.

Bueno, pues tomo la atendancia (en español asistencia, pero paso de intentar corregir esto por que es como predicar en el desierto) y enciendo la tele. ¿Por que enciendo la tele? Pues para ver una edificante emisión en sesión matiné en que aparece una bandera ondeante. Cuando toca el segundo pitido o timbre o como se llame, los niños se levantan desganadamente y se ponen la mano en el pecho (vale, también desganadamente). Suena la música patria y aparece la imagen de un niño como de los años sesenta (¡ese peinado afro!) que jura fidelidad a la bandera bla bla bla. Yo me mantengo en posición de firmes como muestra de respeto o de lo que me callo. Y me lo callo para no incurrir en un delito federal penado con la deportación fulminante, por que nadie quiere que eso suceda.

Pero a lo qué íbamos: ¿Qué pesada cruz cargan a los hombros de su conciencia? ¿A qué se debe su callada frustración y su subterráneo desapointment? ¿Qué oscura tragedia traumatiza su infantil corazón, lacerándolo con sus venenosas espinas?

LOS PALADINES HAN PERDIDO SU PRIMER PARTIDO DE SOCCER

Kevin M. (no escribo el nombre completo por que también es ilegal) entra en el aula avergonzado y explica que sí, que han perdido, se han hundido en el fango de la derrota. Hicieron lo que pudieron, jura. Pero no controlaban bien el balón, y todo cristo sabe que si no hay control del balón se hace bastante chungo ganar. Y si nos ponemos así, hasta se justifica que le hayan cascado cinco goles a cero.

Saviñón viene y comenta el partido, intentando subir los ánimos. Gestos graves en la audiencia. El doctor Ortiz (principal) aparece por la tele infundiendo ánimos. Solo es el primer partido, dice, nos queda un gran camino por delante para crecer y llevarnos nuestro primer trofeo, augura. Los paladines van a demostrar que son la mejor escuela del condado (the best school in county), continúa diciendo.

Pero nadie puede negar que hoy por hoy, los paladines son la puta purria de todo el distrito escolar. Por que están en una escuela nueva, sin trofeos que poner en las vitrinas, sin Smart Board en las aulas (la tienen que instalar, aún) y sobre todo sin una brizna de orgullo que echarse entre pecho y espalda. Ha caído sobre el símbolo paladinesco la mancha de la derrota. Por que han perdido el partido, coño, no vamos bien, joder, a ver si vamos a ser la vergüenza de la liga escolar.

Y eso que no saben que tres días después (friday) el equipo de soccer femenino se tragará cuatro goles más (y meterá cero) en campo propio.

¿Qué pasará el lunes?

Escrito por tropicopsicotropico el 24/09/2007 05:31 Comentarios (1)

proyecto de novela nº 7

Miss Rodeo Texas se dejó impresionar por un profesorucho español que le preguntó si era buena persona, la escuchó con gesto de profundidad y le dijo algunas frases trascendentales antes de llevarsela en su Chrysler Sebring descapotable. Se la veía verdaderamente hermosa, con sus tremendas tetas embutidas en su corpiño rojo, su banda al hombro, su sombrero vaquero y sus espuelas de plata. Contemplaba las estrellas mientras rodaban por las abandonadas carreteras de Austin County, para acabar en un motel, donde repetidamente dieron rienda suelta a su desatada pasión entre sábanas revueltas, botellas de Jack Daniel’s, y ceniceros repletos.

El sueño pasó, y despertaron el lunes sin reconocerse a si mismos, apegándose aún así a las ensoñaciones que forjaron entre los efluvios del alcohol y la pasión. Viajaron hacia California, donde ella intentaría entrar en el mundo del cine y él se proponía dedicarse a escribir una novela, o al menos viviría la vida huyendo hacia delante. Interminables millas de carreteras secundarias, paisajes indómitos e inacabables. Pararon en Las Vegas y rememoraron en otro motel distinto pero igual las noches de ensoñación, ardor e ímpetu amoroso entre sábanas que eran distintas pero no eran iguales. Era tarde cuando la luz del sol le desveló, se despertó abrazando la ausencia de su cuerpo en su colchón. Pero lo malo no es que huyera con su cartera y con su coche, lo malo es que huyera llevándose además su corazón.

Veinte años después, la mujer que una vez fuera Miss Rodeo Texas se sentaba en la cocina de su casa en las afueras de las afueras de cualquier ciudad gris y poblerina, con su entreabierta bata tan descolorida como el tinte de su melena grasosa y descuidada mostrando sus senos si antes estupendos ahora fláccidos y mustios. Su hija Tiffany Ashley del Carmen reniega de ella, la considera una perdedora que nunca supo superar el hecho de haber encontrado al hombre de su vida en el momento más dulce de su ya olvidada carrera como artista y haberlo abandonado por seguir una inalcanzable quimera. De aquel hombre, apenas conoce lo que puede entresacar del farfulleo de su madre cada atardecer, cuando se emborracha y arregla su vida dando discursos al aire. Envuelta en la pesada y pegajosa cobertura de su alcoholismo, se tortura adorando el dorado recuerdo de su dorada y gozosa adolescencia, tiempo de ilusiones y sueños, y maldiciendo el martirio infinito de su infancia violenta y convulsa.

Harta de su madre, de su fracaso, de su trabajo en el McDonalds de la Washington Avenue, Tiffany Ashley se deja seducir por un rubio adonis con pinta entre macarra surfero y Ken el de la Barbie al que conoció en la línea de caja, cuando él iba con unos amigos a pedir unos menús quarter pounder. Después se encontró con que él la esperaba a la salida. Le pareció tan sorpresivamente romántico que por poco se le caían las lágrimas, y aquella noche le regaló la felación más bien hecha (con cariño, o sea) que había hecho desde la escuela primaria. Sonreían felices cuando estaban juntos, se llamaban con nombre cursis mútuamente y se prometían recordarse con intensidad en los momentos en que debían separarse. Cuando volvía a casa, con las bragas en el bolso, y veía aquel andrajo que era su madre, sentada en un taburete de la cocina, exprimiendo la enésima botella, sentía una íntima repugnancia por ella, por si misma y por su vida desconsolada.

Como amantes de un decimonónico relato ruso, Tiffany Ashley del Carmen y su Ken decidieron huir. Por que el destino tiene esas bromas tan retorcidas, decidieron huir a cualquier parte. Al destino le llamaremos Oscura Sombra, o Despiadado Payaso, por que al final acabaron en las Vegas, jugando quizás en la misma mesa donde sus padres perdieron el poco tiempo que tenían antes de ir al motel donde ella fue concebida justo la mañana antes de que sus padres se vieran por última vez. Pero esta vez, como si se tratara del reflejo en un espejo, fue Ken quien desapareció a la mañana siguiente, llevándose además el dinero que tenían en común, incluidos los ahorros de todo un año de agravios trajinando hamburguesas. Llorando desconsolada en su caduco y ajado lecho de amor, Tiffany Ashley del Carmen decide que aunque no sabe como, irá a Miami a buscar a su progenitor, cualquier cosa con tal de apagar el murmullo espeso de su conciencia, ese exasperante bisbiseo que le desgarra el endeble papel pintado que cubre su alma.

¿Qué será de Tiffany Ashley del Carmen en su nuevo periplo? Interesante momento Road Movie, ciertamente. A cambio de favores sexuales, subirá de camión en camión, hasta que en Alabama consigue robarle la cartera a un transportista. Llega a Tallahasse en tren, de allí a Orlando y finalmente Miami. En Bayside conocerá a un joven y simpático cubano que viste traje blanco y camisa de seda, un vendemantas que se dedica a anunciar en telemiami su negocio de carros usados en la 161 del SW, justo al ladito de la Palmetto Expresway. No hay que negar que se ha hecho famoso con una frase muy bien entonada: “vamos Albertico que lo vendemos dentro de un poquico”.
Escrito por tropicopsicotropico el 22/09/2007 07:28 Comentarios (0)

Jerry

Jerry es un joven moreno, con pinta de latino americanizado, más que probable hijo de emigrantes caribeños que dejó de hablar español cuando comprobó que en la escuela no estaba bien visto. Viste camiseta negra hasta las rodillas combinada con tejanos culeros y una cinta en el pelo para elevar una melena tupida y selvática. Probablemente no tenga más de 16 años, poco que contar y una excesiva confianza en cualquier cosa; sin embargo, no se puede decir que Jerry tenga estilo ninguno, ni sombra de despertar a ese mundo que hay más allá del JCPenney’s.

Jerry bajaba de un Toyota Camry bastante nuevo. Le acompañaban dos muchachas de la misma edad, alegres y risueñas. Entraron en el McDonalds que hay en la esquina de Hammocks Blvd. con la 104 ST. Se acomodaron en una de las mesas de forradas de una pátina entre azul pastel descolorido, todos ellos ellos encarando unas bandejas en que portaban sus menús Big Mac. Jerry bromeaba desenvueltamente con las muchachas. Empuñando una bolsita de ketchup intentaba salpicar la hamburguesa de una ellas, con gran escándalo de la misma, que pugnaba por apartar su luctuosa cena de la mano de su amigo. Reían. Una de ellas besó a Jerry en los labios, breve pero quizás profundamente. Apartemos de nuestra mente la idea de un beso con medio bocado de hamburguesa en la boca.

Reían. Apasionados e inconscientes, risueños y escandalosos, simplemente reían. Eran víctimas y huéspedes del momento en que vivían, inocentes verdugos, fastuosos y exultantes residentes de su propia nube. ¿Quien podía arrebatarles lo que tenían, malbaratar su mirada cómplice, la jubilosa modulación de su voz al hablar, la gozosa, sencilla e inevitable sensación de vivir que se desprende de su sonrisa?

Ve y pregúntales –pensé por un momento- pregúntales por la esencia entológica, por el incierto desvelo, por la hiriente desazón, por el fluido pesar.

Anochecía en los Hammocks.

Ve y pregúntales en qué consiste la felicidad.


Escrito por tropicopsicotropico el 20/09/2007 05:07 Comentarios (4)