jueves, 25 de octubre de 2007

¡CÓDIGO ROJO NOS ATACAN!

El staff de JMC (traducción: el profesorado de la escuela) ha recibido una circular anunciando la activación de los planes de emergencia conocidos como Red Code. Estos planes se aplican en el caso de que un loco armado y sin conmiseración, léase depravado, entre en el centro y lie la de dios es cristo con una ensalada de tiros. ¿Qué hacer en estos casos? Lo más probable es que cunda el pánico y punto. Todos a gritar y a correr por el pasillo mientras el malo se pone en una esquina tan a gusto y se dedica cómodamente a eliminar paladines de quince en quince, o lo que dé el cargador y la puntería del sujeto.

Bueno, pues ahora por lo menos tenemos un plan de emergencia, lo cual es todo un alivio, oiga. Además, dicen, esto no tiene niguna relación con el hecho de que un niñato entrara al cole con un bate de béisbol y se dedicara, con esa lógica adolescente que todos conocemos, a pegarle trancazos a una cañería del lavabo hasta petarla y provocar una inundación en la segunda planta. Es una coincidencia. Algunas profesoras de Language Arts se preguntan qué hubiera pasado si en vez del bate de béisbol (que por suerte fue empleado contra una cañería y no contra un cráneo) se hubiera traido la metralleta que el papi tiene arramblada por ahí en el párquing de su casa unifamiliar. Pues aquí tiene la respuesta: Código rojo. Pero es una coincidencia, por que el plan se aplica a todas las escuelas del estado.

¿Y qué prevee el plan código rojo para estos casos? Primero cojer a los niños árabes y utilizarlos como escudos humanos. No, es broma, vale empiezo de nuevo. ¿Qué prevee bla bla bla? Recordemos que las puertas tienen una cerradura que si estás dentro siempre puedes abrirla, pero si estás fuera hay dos posibilidades: si le das a la llave a la derecha, está cerrado por fuera; si le das la llave a la izquierda, sí se puede entrar. Bien, pues sabido esto, diré que los procedimientos son los siguientes:
1º Resulta que escuchas disparos. Se enciende la alarma de código rojo con su potente sirena.
2º Con toda la calma te sales al pasillo.
3º Le das a la llave para cerrar desde fuera.
4º Te vuelves dentro.
5º Con sopesadas palabras infundes tranquilidad y confianza al alumnado.
6º Apagas las luces.
7º Esperas a que pase el marrón.


Tras leer el documento, embuido por un anonadamiento alucinado, no he podido evitar plantearme ciertas cuestiones. Para empezar, escuchas disparos, ostias, piensas tú, esto va a a ser un código rojo, justo ahora que tenía que dar el sujeto y el predicado. Te sales con la calma al pasillo. Ahí corres el riesgo de que te pille el malo, entre que pones la llave en la cerradura y todo eso, que ya se sabe que con los nervios no se atina bien. Y aquí planteo yo un caso hipotético: imagina que estás cerrando la puerta y ves a un niño perdido por los pasillos. ¿Qué haces? Lo lógico sería meterle en el aula con los tuyos y así salvarle del acribillamiento... pero ¿qué pasa si resulta que ese niño es el malo y saca la pipa allí mismo? Más aún, imagina que estás en el aula encerrado y alguién aporrea tu puerta mientras con voz gimotente de imberbe niño te pide que le dejes entrar que tiene mucho miedo. ¿Abres la puerta? El malvado loco paranóico podría además ser ventrílocuo, fingir la voz de un niño -también podría ser un niño, mismamente- y tu le abres al pobrecito y resulta que el muy cabrón se te cepilla a la mitad de la clase.

He comentado mis dudas a varios compañeros. Saray y la señora C. no quieren ni oir hablar del asunto, espantadas. La panchi me ha dicho algo que me han corroborado otras que no me sé el nombre: no abres ni a tu madre. Y si el niño anda por ahí perdido, que se joda, que nadie le mandaba haber estado en el lavabo fuera de las horas libres. Pesará sobre tu conciencia, digo yo. No, responden ellas, por que tú has hecho lo que tenías que hacer; es el niño pasillero el que no lo estaba haciendo bien. Inamovibles las profesoras americanas: las normas son las normas. De aquí podría aprtir una interesante reflexión sobre los conflictos entre la norma, la moral y el sentido común que creo que será mejor dejar aparcada para mejores momentos.

Yo propongo que repartan armamento de varios calibres entre el profesorado para intentar repeler la agresión abatiendo al sospechosos o sospechosos. Y que nos entrenen en estrategias de guerra de guerrillas, manejo de ametralladoras y lucha antiterrorista ¡hay que estar preparado para todo!

No nos pueden negar las armas: es nuestro derecho constitucional. Y lo saben.

5 comentarios:

Justí Ficant Sales dijo...

¡¿"y resulta que el muy cabrón se te cepilla a la mitad de la clase"?! Joder, lo preocupante es que se te cepille a tí, paladines a la taza o a la la rica ensalada de visceras, es un situación que no se hubiera dado si comprar un arma no estuviera al alcance de cualquier tarado (perdón, yanki) Respecto a lo del niño pasillero, es evidente lo que hay que hacer, asegurarse que lleva una camiseta blanca bajo el uniforme del institute, no sea que su cadaver no tenga un paladinesco aspecto. Ala, salud y tal

TROPICO PSICOTROPICO dijo...

Me temo que si sobrevives te enchironan para toda la vida por haberle abierto la puerta al malvado asesino. Y todos sabemos lo del negro llamado Buba que inevitablemente será tu compañero de celda.

¿Pero abres la puerta o no abres la puerta?

TROPICO PSICOTROPICO dijo...

Por cierto, estaría bien que hicieran un simulacro con balas de fogueo y tal, a ver que pasa.

Justí Ficant Sales dijo...

La abro, que voy a hacerle, reminiscencias de mi educación judeocristiana. Piensa que a no ser que las puertas sean blindadas si quien llama con lastimera voz es el malvado tiroteador, con descerrajarle un tiro a la cerradura, pues eso, la descerraja, por lo que si no lo ha hecho a la segunda lastimera petición de socorro es porque es un niño pasillero y no un malvado pistolero ¿a que te ha molao la rima? Pásate por mi blog y recreate, anda.

TROPICO PSICOTROPICO dijo...

No, que las puertas de las aulas aquí son de hierro(ya quisieran muchos una así para su casa) y vete a saber que pasaría si le pega un tiro a la cerradura lo mismo la inutiliza. El malvado, considerando todo esto como piscópata frío y calculador bien podría optar por hacerse arir la puerta de algún modo ladino