sábado, 3 de noviembre de 2007

Polvora y alcohol


Yo estaba sentado en la mesa del salón de mi residencia en Broadwater Residential Apartments, tras apagar la televisión. Eran las siete y media de la tarde. Me preguntaba si debía ir a South Beach o esperar a que Irene me llamara para ir con sus huéspedes a Mango's en Ocean Drive, mientras Mr. Delgado estaba haciendo tortillas de patatas para ir al Pot Luck al que le había invitado (y a mi por extensión) la profesora L.

Yo ya le había dicho a Mr. D que declinaba la oferta, pero visto que I. no me llamaba, pensé que me podría pasar un rato por la citada reunión de amigos (no nos atrevamos a llamarla fiesta). Además no estaba lejos, milagro, solo unas veinte calles hacia el East, pasando Kendall Drive.

Zumbido poderoso del motor de un Daewoo blanco, Blondie sonando por los altavoces. En quince minutos llegamos a una casa unifamiliar en un barrio de casas unifamiliares. Allí estaban varios profesores sentados en corro junto a una mesa en que habían unas viandas bastante penosas: ganchitos, galletitas con sabor a queso y croquetas chungas, con lo que la tortilla de Mr. tuvo bastante éxito, quizás sería por su implícito exotismo españolero. A cambio había cerveza y otros licores. La película de la sirenita no parecía llamar la atención de los dos niños que correteaban por la casa, pero a mi se me iba la vista, por que me estaba enterando de bastante poco de lo que contaban, y todo me parecía bastante rollo. Luego me llamó I para decirme que irían a cenar al Dolphin Mall y volverían a casa pronto. Le respondí que mejor me quedaba en el Pot Luck. En cuanto volvía a entrar en la casa me lancé al cubateo. Poco después vino el hindú homosexual plumeado, Angela y su Husband y Miss Tetas Inmensas 2007. Ahí mejoró la cosa. Empezaron a poner a la peña del cole a parir, empezando por la Pregnant Bitch y acabando por no sé quien por que no conozco a la mitad. Somos dos mundos aparte. Ellos son de Language Arts, hablan inglés tra la la, y yo soy de un chungo departamento (de español) corroido por el cubaneo más intrigante y frijolero. Yo les escuchaba, intentando pillar al menos la mitad de lo que decían, mientras trasegaba sin tasa cubatas de Dewars 12 años con Coca Cola Plus (enriquecida con vitaminas y minerales, oiga) Subieron el volumen de la música, y nos pusimos a hacer un contest de Tequila Shots. Yo propuse que se intentara silbar después del trago...y fui el único en conseguirlo. Mucho entrenamiento en el pueblo de mi padre. Les conté que en España es tradición intentar silbar después de tomar un chupito. Es mentira, evidentemente, pero lo que mola de estar en el extranjero es que te puedes inventar las tradiciones que te de la gana. Yo lo estoy probando también con prejuicios y frases hechas. ¿Qué clase de prejuicios? Por ejemplo, no comer costillas de vaca. Angela y su husband me contaron que iban al Sports Bar (sí al mismo al que yo fui, el de las familias comiendo carnaca) y que se ponían ciegos de costillas de vaca con miel. Mucha miel. Me recomendaron las costillas. Les dije que ni por pienso, que en España hay una larga tradición de no comerse las costillas de nadie y santas pascuas.

En esas, estábamos lo suficientemente alcoholizados para echar otro chupito de tequila, esta vez extraido de una botella de Cuervo de medio galón (qué barbaridad). Yo le miraba las tetas a la que tenía las tetas como tanques, que resultó ser mexicana, nacida en Hialeah (barrio feo del North West de Miami). El generoso escote no podía resistir la opresión de tan gigantesco tetamen, el cual pugnaba por liberarse. Yo lo comprendí solo con mirarlas. Quizás las más grandes quye haya visto así tan cerca. Me eché otro cubata para aplacar mis animales instintos, más güisqui y más Coca-cola Plus, que hay que estar sanotes.

Fue entonces cuando el marido de L., que es teniente de la policía, sacó su metralleta MP15 del calibre no sé cuantos. JODER. Y yo la pillé, y ostia puta, coño, que era una metralleta de verdad. Le pregunté, por si acaso, si era de verdad, y me dijo que si, que era de verdad. Y yo la tenía en las manos, sin el cargador puesto (¿Y si hay una bala en la recámara?) y veía a los niños corretear por ahí, de hecho el padre-policía le tuvo que quitar una botella de cerveza a la pequeña, que ya se estaba amorrando. Y mientras me explicaba a mi y al husband el mecanismo de la metralleta, yo estaba ahí alucinando. Se la dejé al Mr. Delgado, y luego nos hicimos fotos con ellas, ja ja ja. Fui a ponerme un cubata más, y cuando volví, el policía había sacado una Glock automática, una no sé qué semi- automática que había que amartillar tras cada disparo, y un revolver de cañon corto. ALUCINANTE ARSENAL. Estuve jugando con las pistolas, sintiendo el frío tacto del metal en mis manos, su peso y su contorno, amartillándolas y disparando imaginariamente a la ventana y los jarrones del salón. Sentía ese sonido tan peliculero, ese clic clic clic cada vez que apretaba el gatillo. También me hice fotos con una de ellas, con cara de flipado. Y entonces se me ocurrió ponerme una de las pistolas en la frente.

Sentí el frío tubo de metal en la sien, el dedo acariciando el gatillo... era una sensación acojonante.
Apreté el dedo y disparé.

Aquel clic sonó como ningún otro en mi vida.

Cuando me vieron me quitaron la pistola. Seguí bebiendo. Tremenda noche.

7 comentarios:

Nº6 dijo...

Por dios! No se que prefiero, niños corriendo medio de una fiesta con alcool y mitralleta o alcool y polvora blanca (me entiendo)
Por cierto felicidades por el asunto Everard la peno es que ya no sabremos nada de el y sus compinches

Justí Ficant Sales dijo...

Míralos que majos ellos, una metralleta, una automatica y un revolver en medio de una fiesta familiar con niños y alcohol. ¿Cómo era aquello? ¿Say no to drugs? Pues sí Ka, yo también te entiendo, me quedo con la pólvora blanca y tal. Aunque reconozco que hubiera jugado con los cacharros esos. Imposible no simular una ruleta rusa con el revolver, marcar uno de los agujeros del tambor para ver si es el que hubiera sido disparado. Sentirse vivo jugando con la muerte, lo puedo entender, pero la actitud de es gente no es normal en absoluto.

Tierralandia dijo...

¿Sentirse vivo jugando con la muerte? A mí para eso me basta con cruzar la calle.
Esta gente está chalada. Ellos no hacen esto para sentirse vivos, si no para sentirse controladores del peligro. Evidentemente, ellos son el peligro.

Justí Ficant Sales dijo...

Pos sí Gloria, es una cuestión de poder, de potencia, vamos, que follan poco. Con lo de sentirse vivo me refería a tener la muerte o la posibilidad de morir, cerca. Es algo que te hace sentir inmensamente vivo. Aluego estan los referentes, la mayoria de ellos en forma de imagenes de películas yankis, aunque en el cine y la literatura europea tambien abundan. Pero que sí, que son un puto peligro, sobretodo por lo escas@s que andan de luces.

Anónimo dijo...

Bueno, no nos enervemos. Los tipos tenian un pequeño arsenal por que están obsesionados con la seguridad, y una parte de eso es la autodefensa. Luego te vas por el Overtown y eso es lo peor. Aceptemoslo: son todos negro. Y que puede hacer la comunidad blanca?????

Justí Ficant Sales dijo...

"Aceptemoslo: son todos negro. Y que puede hacer la comunidad blanca?????"...

Estooo ¡¿lo cualo?!

TROPICO PSICOTROPICO dijo...

Se llama ironía.