sábado, 3 de noviembre de 2007

Fragmento del diario de Asquebud

Poco después llegó Hilmer. Se sentó sin ceremonias en la mesa, pidió un plato, y mientras se remangaba la camisa, dijo que se iría al día siguiente. Ni siquiera sabía adónde. Probablemente dónde se quedaría allí donde se acabara la gasolina de su vieja furgoneta. Era algo que había querido siempre hacer, empezar a vivir en cualquier sitio que no hubiera elegido. Un lugar cualquiera. Creo que era como un reto personal, para probar que no necesitaba nada ni a nadie, lo cual me parecía desacertado.
- ¿Nunca has sentido que echas de menos un lugar, un paisaje, un atardecer?-le pregunté
- Sé a lo que te refieres. Pero te diré una cosa. Echo de menos los paisajes que no he visto, los atardeceres que no he contemplado, y en general, todo lo que no he vivido.
- Te pasa lo mismo que al tarotista telefónico –dijo Selene refiriéndose a mi- que por tanto buscar al final no te encuentras a gusto en ninguna parte.
- Puede ser, a veces lo he pensado –reconoció Hilmer- y no digo que mi opción sea la mejor, ni que haga lo correcto. ¡Si a mi lo que me gustaría es encontrar un lugar para quedarme, y tener una familia y cuidar de mi huerto! Pero no puedo, simplemente, no lo encuentro, y pienso que la vida es tan miserable, y tan breve, y me entra una profunda melancolía que no puedo resolver si no es yéndome a otra parte.
- Huyes, como yo he huido- sentencié.
- En cierta medida, si lo prefieres así. ¿De qué huyes tú?
- Creo que quiero dejar de ser yo mismo, de alguna forma. Ser otra persona.
- Eso suena muy feo—advirtió Selene-
- Sí –añadió Hilmer- ¿Por qué no empiezas por aceptarte a ti mismo?
- Por que no sé quien soy.
- El eterno desconocido. Hay que ver la desfachatez con que uno dice las cosas y se las cree. ¡Cómo si alguien lo supiera!
- No, no, lo digo en serio. –protesté
- No lo dudo –se apresuró a decir ella- pero quizás no hayas pensado que te equivocas. –se giró hacia Hilmer- y tú también. Tanto miedo por desperdiciar la vida os está haciendo tirarla por la borda. Para empezar tú, Helmut, deberías dejar de tener miedo a establecer lazos firmes con lo que vives. Y tú, telefonista, deberías dejar de tenerte miedo a ti mismo y a tus decisiones. Acepta que no has vivido una equivocación durante la mayor parte de tu vida, simplemente hiciste lo que considerabas correcto, por que no supiste más. Lo siento si os destrozo vuestro concepto alternativo de la existencia, pero deberíais dejar de lamentaros y enfrentaros a las cosas.

No estaba seguro de haberla entendido. Se dio el tiempo de sorber su infusión y sentenció:

- ¡Dejad ya de pensar tanto!

5 comentarios:

Justí Ficant Sales dijo...

La playa perfecta siempre está en otra parte, no porque lo sepa, si no porque cabe esa posibilidad y es muy probable que así sea.

Tierralandia dijo...

Oye! ese libro mola mucho, ya me lo dejarás.

alonso dijo...

Hola! Existen más partes del libro que yo no haya leído? Ls vas a poner aquí?

TROPICO PSICOTROPICO dijo...

Hombre, Alonso, tú más que nadie, aparte de los desconocidos autores, sabrás que el libro ya está crecidito. Bueno, como veo que os ha molado pondré algo más aquí.

TROPICO PSICOTROPICO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.