martes, 4 de diciembre de 2007
Happy Hour
Eres una mujer especialmente atractiva. Tú lo sabes y yo lo sé, y tú sabes que todo el mundo lo sabe, por que eres exótica y joven y tienes unas tetas impresionantes y bonitas, y la piel cobriza como de caramelo y te pone escotes que te favorecen y te maquillas solo levemente, por que no necesitas más, sabes que eres intensamente apasionada, un punto alocada, solo lo que toca para ser diva y chic, te ríes escandalosamente y tienes amigos interesantes con los que te dedicas a poner a caldo al resto del staff escolar durante el Happy Hour del Chili’s. Y pienso como puede ser que una mujer como tú considere que el Chili’s, en la triste Kendall Drive un poco antes de llegar a la Turnpike, es una maravilla de sitio mientras trasego un Strawberry Margarita del dos por uno e intento no fijarme demasiado en la manera en que me acaricias la mano coquetamente para indicarme que me vas a traducir uno de los comentarios malévolamente picajosos del Indiogay plumífero. Podrías estar en cualquier otra parte, algo más lujoso, mejor iluminado, ajeno al olor de patatas fritas y picante del Chili´s de Kendall con la 127, puente de la Turnpike Quizás te faltaría ser un poco más alta, aún más exótica, más carnal todavía, pero ese es tu reino, por que ahí estamos adorando tu don de gentes, tu simpatía innata, y sonreímos cuando haces el sonido del látigo al hablar de como tu novio está loco por ti, lo cual no te impide comentar, pobre de mi, que lo que más te deja disappointed de la escuela es que no hay cute guys. Pero te rindo pleitesía, te adoramos, yo y la chica de quien alabas el cutis, y el Indiogay y la profesora de danza que quiere ocultar que siente que está entrando en esa edad peligrosa en que empieza a ser demasiado madura para dejar de ser divorciada, y la chica que se tiene que ir por que la Babysitter ha quedado para ir a un concierto de rock. Tienes soltura y gracia casi innata, y si no la tienes nos reímos igual, por que eres un poco todos nosotros y nos comprendes y amas con maternal ternura para hacernos sentir tu cercanía y emocionalidad latente, y no podemos más que admirarte y responder que sí, que hay que repetir esto, esta gran tradición norteamericana de salir del trabajo e irse a un bar-restaurante de la cadena Chili’s a ponerse tibios de margaritas con sabor a fresa que están a dos por uno mientras comentamos la vida de los demás con indolencia y solo un poquito de crueldad malsana, y brindamos por el próximo marido de la profesora de danza sin que ella lo sepa, para luego volvernos a casa y encender la tele a ver que echan. Las mesas de alrededor van siendo ocupadas por parejas de novios que piden platos de costillas y pollo y quesadillas, y ya ha oscurecido, siempre demasiado pronto, y va siendo hora de irse. Me quedaría contigo, me pregunto a donde irás, cuál será tu reino, te imagino dominando desenfrenadamente la noche, bebiendo tequilas en la excitante oscuridad de una discoteca del Downtown. Me encantaría que me llevaras en tu coche y ver las luces de Miami, los letreros iluminados las farolas, los faros de los coches sobre el asfalto y poder hablarte de mi vida por una vez sin mentirme a mi mismo y sentirme reconfortado por esa manera que tienes de escucharme por mucho que me repito que no eres real como ninguno lo somos, pero tú más, justamente por que has creado esa imagen de perfección que, para este pobre y humilde carnal a quien regalas tu sonrisa, deslumbra demasiado.
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3 comentarios:
Uuuh ¿disappointed? ¿cute guys? Por lo demás y divas a parte ¿cómo llevas el tema? ¿Y una madre de alumn@? Una que tenga al marido pegando tiros en Irak en defensa de la liberty y tal. Él civiliza y tu amplias la cultura de su prójima con el savoir faire de los europeos. Interculturalidad le llaman, creo.
El tema está cero patatero, como se ve. Y bueno... lo que es la panchi, nada.
Ntxé, pues si que está jodíolasunto...
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